Para la artista irlandesa Sheila Buckley, pintar ha sido tan normal como respirar desde que tiene uso de razón. Creció pasando los veranos en una comunidad creativa de West Cork y, como ella misma dice, "no estoy segura de haber empezado nunca con el arte. Creo que simplemente siempre estuvo ahí". De niña lo dibujaba todo. En las paredes de su habitación, en el techo. Una vez, hizo crecer una planta de hiedra en su pared como parte de una instalación artística temprana, recordando que su madre "no apreciaba su visión conceptual". Buckley nació en Cork, pero ha pasado la mayor parte de su vida en Londres, donde se licenció en Bellas Artes con honores y obtuvo un máster en Bellas Artes por la Universidad Goldsmiths. Hoy reside en el Algarve oriental, donde sigue desarrollando su práctica artística.

La vida a través de la abstracción

Buckley es una pintora abstracta, y utiliza cualquier herramienta a su disposición, conchas, palos, esponjas, para crear su arte. Para ella, las herramientas poco ortodoxas hacen que el proceso sea lúdico y sorprendente. Reflexionando sobre el poder de la abstracción, atribuye uno de sus puntos fuertes a que "invita a la persona a explorar más allá de lo literal". Cuando pinta, se sumerge en un espacio mental meditativo y, como ella misma lo describe, "las horas desaparecen y siento que algo más grande actúa a través de mí". Llámelo energía colectiva, flujo creativo o simplemente el universo dándome un empujón".

El Algarve es para ella una fuente continua de inspiración, con sus "atardeceres de polvo rosa y el poderoso Atlántico". Buckley absorbe su energía, a veces a través de las olas cuando practica surf, y siempre se cuela en su obra. Como ella misma dice: "Todos estamos influidos por el mundo que nos rodea. Mi arte me ayuda a descifrar las complejidades de la vida". Buckley se inspira en artistas como Joan Mitchell y Lee Krasner, mujeres fuertes con voces fuertes. "Su energía, confianza y libertad me hablaron, y desde entonces persigo ese espíritu", dice.

Ecosistema creativo

Comparando la escena artística inglesa con la portuguesa, Buckley señala que Londres es una ciudad rebosante de creatividad, pero un gran inconveniente, especialmente para un artista, son los elevadísimos costes de los alquileres y los estudios. Para Buckley, Portugal es una ciudad más arraigada y comunitaria. Le ha cogido especial cariño al Algarve oriental, que, en sus palabras, tiene una escena creativa hermosa y en expansión.

Buckley celebró recientemente su primera exposición individual en República 14, y tiene su propio espacio creativo, Lagoon Street Studio, en Olhão, que ella misma construyó y renovó cuando se mudó a Portugal. Este año ha participado en Olhão Open Studios, que le ha abierto los ojos al mar de artistas con talento que hay en la región de Faro. Su ambición de que Lagoon Street Studio se convierta en un espacio creativo compartido es una de las muchas maneras en que Sheila Buckley seguirá dando forma al paisaje creativo del Algarve.

Más información en:
https://www.lagoonstreetstudio.com/home