La autoridad destaca que "Portugal tiene el perfil de mortalidad urbana más alto de la Unión Europea".

Evolución dicotómica

En un estudio sobre "la evolución de los accidentes y análisis comparativos", al que tuvo acceso Lusa, la ANSR indica que el período comprendido entre 2022 y 2025 (post pandemia) revela "una evolución dicotómica entre dentro y fuera de la ciudad", mientras que fuera de las ciudades "se mantiene una reducción consistente de la mortalidad (-17,8% 24 horas después del accidente y -15,8% 30 días después del accidente), dentro de las ciudades se produce una inversión de la tendencia, con aumentos del 8% y del 5,9%, respectivamente."

Según la ANSR, ambos contextos registran un aumento significativo de los heridos graves.

Zonas urbanas

El estudio también informa que dentro de las áreas urbanas, por cada 100 muertes en las primeras 24 horas, hay 45 muertes más dentro de los 30 días, mientras que fuera de las áreas urbanas este número es de sólo 18, "lo que sugiere que los accidentes urbanos, aunque inicialmente menos mortales, a menudo resultan en víctimas que terminan muriendo en las semanas siguientes."

"En las zonas urbanas, la diferencia entre las muertes en 24 horas y 30 días es sustancialmente mayor que la observada fuera de las zonas urbanas, lo que sugiere un mayor peso relativo de las lesiones graves cuyo desenlace fatal se produce después del momento inicial del accidente", subraya el documento, que considera que "esta evidencia apunta a la necesidad de reforzar la intervención en los entornos urbanos, con especial atención a la velocidad, la protección de los usuarios vulnerables y los conflictos entre los diferentes modos de transporte."

El informe revela que "Portugal tiene el perfil de mortalidad urbana más elevado de la UE", especificando que el 55% de las muertes se producen en zonas urbanas, frente al 39% de media en Europa y sólo el 27% en España.

Prioridad de intervención

"Este patrón apunta a problemas distintos: en Portugal, la prioridad de intervención está en las ciudades (moderación de la velocidad, infraestructuras para peatones y ciclistas, conflictos entre PTW [Two-Wheeled Motor Vehicles, como motocicletas y scooters] y tráfico urbano); en España, la prioridad está en las carreteras interurbanas y autopistas, donde se producen casi tres cuartas partes de las muertes", indica el documento.

Según el informe, las carreteras portuguesas "son relativamente seguras", y "el problema se concentra en las vías urbanas y rurales", ya que la proporción de autopistas en la red total es aún mayor (21,7% de la red total), pero la proporción de muertes en autopistas es sólo del 8%.

La ANSR también afirma que Portugal revela "un problema más grave de exceso de velocidad declarado en las zonas urbanas que España (65,2% frente a 48,4%), en consonancia con el perfil de mortalidad predominantemente urbano".

Clara concentración estacional

El informe también identifica una clara concentración estacional de la gravedad en el tercer trimestre del año, que representa más del 30% de las víctimas mortales y heridos graves, aunque no supone una proporción equivalente del total de accidentes, lo que sugiere una intensificación del riesgo durante el periodo estival.

La comparación internacional, según el estudio, revela que "Portugal ha mejorado muy significativamente en las últimas dos décadas, reduciendo la tasa de mortalidad en carretera por millón de habitantes de 118,8 en 2005 a 58,1 en 2024", pero esta evolución "no fue suficiente para garantizar la convergencia con los países europeos más seguros".

En 2024, Portugal se mantendría por encima de la media de la Unión Europea (45) y muy por encima de España (36,7), país con el que comparte proximidad geográfica y cultural y patrones de movilidad comparables, reza el documento.