AIMA prorrogó los permisos caducados hasta mediados de abril, pero sin una nueva prórroga, estos profesionales no pueden trabajar, ya que las plataformas exigen documentos válidos para mantener activas las cuentas.
El principal problema es el incumplimiento del plazo de 60 días para expedir las tarjetas físicas. Algunos inmigrantes, muchos de ellos brasileños, renovaron en agosto de 2025 y, después de ocho meses, aún no han recibido su permiso definitivo.
Falta de consenso
Ante los retrasos, los dos principales operadores portugueses adoptaron posturas opuestas, mostrando una falta de consenso sobre los documentos provisionales. Uber bloqueó inmediatamente a los conductores sin licencia válida, afirmando que la autorización de residencia es obligatoria y que garantiza un servicio seguro y regulado.
Bolt, en cambio, introdujo una medida excepcional de 30 días. Los conductores con solicitudes pendientes o en revisión pueden seguir trabajando si presentan pruebas a través del Portal de Renovación. Bolt argumenta que ningún profesional debe ser penalizado por retrasos externos y que la prueba de la renovación confiere legitimidad legal para vivir y trabajar en Portugal.
Respuesta criticada
La respuesta de AIMA a este bloqueo ha sido criticada por su ambigüedad jurídica. La agencia creó una "prueba de aprobación" digital, afirmando que debería ser suficiente para demostrar la existencia de un proceso en curso. Sin embargo, el documento contiene una cláusula en la que se indica que la declaración "no sustituye al permiso de residencia en los casos en que su presentación sea legalmente exigible", lo que ha llevado a Uber y a varias entidades bancarias a negarse a reconocer su validez.
Aunque AIMA asegura que el 87% de los 90.000 procesos resueltos desde junio de 2025 ya han dado lugar al envío de tarjetas, los miles de procesos restantes en análisis o retenidos en fase de expedición en la Fábrica de Moneda y Timbre están asfixiando económicamente a una parte importante de los 39.000 conductores de TVDE que operan en el país.
Esta inestabilidad documental refleja fallas en la transición de la Estructura Misional y expone la fragilidad de los mecanismos de renovación automática lanzados en julio del año pasado.
Desesperación financiera
Para los conductores afectados, la situación es de desesperación financiera, puesto que el certificado de renovación original, válido por 180 días, ya ha caducado para la mayoría de los solicitantes, aunque la tarjeta física no haya llegado.
Aunque Bolt se ofrece a colaborar con los profesionales durante este periodo de gracia de un mes, la falta de un nuevo decreto gubernamental que normalice la aceptación de estos documentos pendientes deja a miles de trabajadores en un limbo legal, sin poder trabajar en un sector en el que representan casi la mitad de la mano de obra total.







