La UC declaró que estas especies representan linajes aislados con historias evolutivas únicas. Su extinción no sólo reduciría la biodiversidad, sino que borraría ramas enteras de la historia evolutiva de la Tierra.
La investigación, desarrollada por el Departamento de Ciencias de la Vida de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la UC en colaboración con el Comité para la Conservación de los Hongos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, identificó especies "evolutivamente distintas y globalmente amenazadas".
Se analizaron 94 especies de hongos pertenecientes a géneros monotípicos -grupos que incluyen una sola especie conocida- y los resultados revelan "un panorama preocupante: nueve especies están ya amenazadas o próximas a estarlo, mientras que la mayoría, 56, carecen de información suficiente para evaluar su estado de conservación".
Sólo 28 especies se clasificaron como de bajo riesgo. Esta falta de información por sí sola es motivo de gran preocupación para los investigadores.
Susana Cunha, coordinadora del estudio y estudiante de doctorado en la UC y el Real Jardín Botánico de Kew, afirma: "Esta falta de datos muestra graves lagunas en nuestros conocimientos sobre estos organismos".
Muchas especies sólo se conocen por sus descripciones originales, realizadas hace más de una década, sin que se hayan actualizado desde entonces. El planeta puede estar perdiendo especies únicas de forma inadvertida.
El investigador consideró que, a pesar de su papel fundamental en la vida en la Tierra, sobre todo en la descomposición de la materia orgánica y la regulación de los ciclos de nutrientes, los hongos siguen estando ausentes en gran medida de las prioridades mundiales de conservación.
"A diferencia de los animales y las plantas, aún no existe una lista que identifique las especies fúngicas evolutivamente más distintas y amenazadas, una laguna que los investigadores consideran urgente cubrir".
Según el estudio, la falta de datos es el resultado de años de escasa inversión en investigación micológica y que "sin información básica sobre distribución, ecología y diversidad, resulta difícil integrar los hongos en las políticas de conservación y garantizar su protección efectiva".
Para invertir esta tendencia, los autores abogan por aumentar la inversión en investigación básica, incluidos los inventarios de campo, y el uso de herramientas innovadoras como el ADN ambiental para detectar especies difíciles de detectar.
Los investigadores también recomiendan que las especies únicas se sometan a análisis moleculares para confirmar su posición aislada en el árbol de la vida y, cuando se confirme su carácter único, "se conviertan en una prioridad para la conservación", ya que, sin "una acción concertada, el mundo corre el riesgo de perder una parte irremplazable de su patrimonio natural, a menudo incluso antes de saberlo".





