Este resultado positivo se apoyó en el crecimiento de los ingresos (6,7%), ligeramente superior al de los gastos (6,6%), un dinamismo que no puede separarse de la resistencia del mercado laboral.

El volumen recaudado por impuestos y cotizaciones sociales superó las propias estimaciones del Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado para 2026, consolidando una sólida base financiera al cierre del último ejercicio.

En cuanto al gasto público, el aumento del gasto en 2025 se explica en gran medida por los gastos de personal y las prestaciones sociales, que en conjunto representaron dos tercios del incremento total.

Por el contrario, la inversión pública y otros componentes del gasto corriente, aunque aumentaron, se situaron muy por debajo de las previsiones iniciales. Sin embargo, este sorprendente superávit de 2025 se ve ahora ensombrecido por los nuevos retos presupuestarios que se plantean a partir de 2026, en un contexto de mayor presión económica e incertidumbre exterior.