Este crecimiento refleja la consolidación de la estrategia del banco en un entorno mundial difícil, con un impulso positivo en todos los indicadores clave. Los ingresos bancarios crecieron un 44%, los depósitos de clientes aumentaron un 67% y los activos bajo supervisión se duplicaron con creces, alcanzando los 7.400 millones de euros.


A lo largo del año, todas las áreas de negocio contribuyeron a estos resultados, incluida la gestión de patrimonios, la banca de inversión, los servicios de custodia y los activos digitales a través de Bison Digital Assets.

Al mismo tiempo, el banco ha seguido reforzando su posición en la intersección de la banca tradicional y la economía digital, preparando el lanzamiento de una stablecoin propia y avanzando en soluciones de tokenización de activos reales centradas en el sector inmobiliario y los fondos de inversión.


Para el mercado, estos resultados refuerzan la posición de Bison Bank como entidad regulada y bien capitalizada, cada vez más relevante en el espacio de la innovación financiera.