No sólo llena las calles de color, el 25 de abril es una expresión viva del alma portuguesa. Caminando por la Avenida da Liberdade, no sólo se ve la celebración, sino que se siente en el ambiente. El año pasado, las voces de la brisa contaron la historia de una revolución que trasciende "lo político". Para los manifestantes, celebrar significa estar orgullosos, cantar sin miedo y abrazar una libertad nacida del pueblo, no de un partido.
Incluso con los muchos colores políticos presentes, todos marchan en la misma dirección, reflejando la esencia misma de la democracia. En lugar de balas, hay claveles, flores que antes silenciaban las armas y ahora simbolizan una historia compartida de paz. Es un momento para contemplar lo lejos que hemos llegado y la resistencia que ha hecho falta para llegar hasta aquí. Al fin y al cabo, cuando marchamos juntos, encontramos una conexión que nos define.
Hoy, 25 de abril, la avenida volverá a llenarse de celebraciones. Que te vaya bien.







