La recomendación se dirige principalmente a los hogares de renta baja, con vistas a reducir las emisiones de un sector del transporte que sigue dependiendo en gran medida del petróleo.
Revisión de la política energética de Portugal
La propuesta se incluye en la Revisión de la Política Energética de Portugal 2026, presentada en Lisboa, un documento que forma parte del ciclo regular de análisis de la AIEsobre las políticas energéticas y climáticas de los países miembros y que establece 10 medidas para Portugal.
En el caso del transporte, identifica como prioridades el apoyo a los vehículos eléctricos usados, la ampliación de la red de recarga urbana y nuevas medidas para aumentar el cambio modal.
Transporte
Según el informe, el transporte es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía en Portugal, con un 54% en 2024, mientras que el petróleo representa el 92% del consumo total de energía final del sector.
La AIE señala que la adopción de vehículos eléctricos se está "expandiendo rápidamente" en Portugal, gracias a un régimen fiscal favorable y a una red de recarga bien desarrollada a lo largo de los principales corredores de transporte.
Rápida expansión
En 2025, los vehículos eléctricos representaban el 38% de las matriculaciones de vehículos nuevos, una tasa superior a la media de la Unión Europea.
Sin embargo, la AIE subraya que siguen existiendo "grandes desafíos", ya que el transporte por carretera sigue dominando y el parque automovilístico portugués está "bastante envejecido y es ineficiente".
A pesar del crecimiento de las ventas, la proporción de vehículos eléctricos en el parque total sólo se sitúa en torno al 6%, explica.
En este contexto, la AIE considera que la política de vehículos eléctricos debería reflejar mejor el "limitado poder adquisitivo" de los consumidores y la estructura del mercado automovilístico en Portugal, donde los vehículos usados representan alrededor del 80% de las ventas.
Subvención a la compra de vehículos eléctricos
"La introducción de una subvención para la compra de vehículos eléctricos usados destinada a los hogares con bajos ingresos ayudaría a reducir la edad media del parque automovilístico y las emisiones", señala el documento.
La agencia sostiene que entre los beneficiarios prioritarios de esta ayuda deberían figurar los conductores profesionales y las pequeñas y medianas empresas, "para garantizar que los escasos recursos públicos lleguen a quienes más necesitan el apoyo financiero y cuyo potencial de reducción de emisiones es mayor".
Ampliación de la infraestructura de recarga
En cuanto a la recarga, recomienda que la expansión de la infraestructura dé prioridad a los puntos de recarga de bajo voltaje en las zonas urbanas, donde muchos hogares aparcan en la calle y no pueden instalar cargadores privados.
Según el informe, esta ampliación también debería prestar "especial atención" a los hogares con bajos ingresos, mientras que la instalación de puntos de recarga en aparcamientos adyacentes a los centros de transporte público podría mejorar la integración entre el transporte público y los vehículos eléctricos.
Reducir el consumo de petróleo
La agencia, sin embargo, considera que la reducción del consumo de petróleo y de las emisiones no debe depender únicamente de la sustitución tecnológica del parque automovilístico.
"La forma más sostenible para Portugal de reducir el consumo de petróleo y las emisiones es a través de un cambio modal del coche privado al transporte público, el ferrocarril, los desplazamientos a pie y en bicicleta", señala.
Cambio modal
Según el informe, este cambio modal reduce estructuralmente la demanda de energía, a diferencia de la sustitución tecnológica dentro del parque automovilístico, con lo que disminuye el consumo de petróleo y la necesidad de inversiones sustanciales en la modernización de la red eléctrica.
La agencia también sostiene que Portugal debe hacer más para desplazar el transporte de mercancías de los camiones diesel a la red ferroviaria "altamente electrificada".
El informe considera que la transferencia modal debe seguir siendo un "pilar central" de la política de transportes y que la planificación urbana y regional debe garantizar un acceso equitativo a la movilidad activa, a un transporte público fiable y asequible y a la red nacional de alta velocidad.








