Un turista alemán ha obtenido una indemnización tras emprender acciones legales por la falta de tumbonas disponibles durante unas vacaciones familiares en un complejo de lujo en Grecia.
David Eggert, de 48 años, demandó a su operador turístico tras denunciar que las 400 tumbonas del hotel de cinco estrellas Grecotel Kos Imperial, en la isla de Kos, se reservaban con toallas cada mañana temprano, dejando a los demás huéspedes sin sitio para sentarse.
El piloto de Düsseldorf, que gastó más de 6.200 libras en unas vacaciones de 10 noches para su familia en 2024, fue indemnizado con unas 770 libras después de que los jueces de Hannover fallaran a su favor.
Según informa el Daily Mail, Eggert dijo que los huéspedes del hotel colocaban toallas en las tumbonas a primera hora de la mañana antes de salir por horas, a pesar de los carteles que prohibían esta práctica.
"Era un hotel grande, muy lujoso, con unas 400 tumbonas. Y las 400 tumbonas tenían toallas", explica Eggert. En realidad, la gente no utilizaba las tumbonas, y los huéspedes se iban a la ciudad o volvían a la cama a dormir, afirma.
Eggert dijo que se levantaba temprano todas las mañanas para intentar conseguir un sitio junto a la piscina, pero no lo consiguió durante toda la estancia. Afirmó que sus hijos se veían obligados a sentarse en el suelo de cemento mientras las tumbonas no utilizadas permanecían reservadas durante horas.
El tribunal falla a favor
El caso ha llamado la atención sobre la "guerra de toallas" que se produce desde hace tiempo en los complejos turísticos, donde los clientes reservan las tumbonas junto a la piscina a primera hora del día para utilizarlas más tarde.
Los jueces dictaminaron que los operadores turísticos no podían simplemente ignorar el problema y afirmaron que los hoteles debían disponer de sistemas justos para gestionar el acceso a las tumbonas.
Según los documentos judiciales, Eggert y su familia decidieron no participar en la práctica de reserva y, por tanto, no pudieron acceder a las tumbonas durante sus vacaciones.
El tribunal concluyó que no debía esperarse que los veraneantes retiraran por sí mismos las toallas colocadas por otros huéspedes, y que los operadores turísticos tenían la responsabilidad de intervenir cuando se producían problemas.
El turoperador TUI Deutschland ya había pagado a Eggert 350 euros en concepto de indemnización antes de que el caso llegara a los tribunales.
Un debate más amplio sobre las vacaciones
Aunque la reserva de toallas se asocia desde hace tiempo a los viajes combinados en toda Europa, Eggert afirma que el problema no se limita a una sola nacionalidad: "Yo no lo dividiría en británicos o alemanes", afirmó.
Eggert también admitió que él mismo había reservado tumbonas en vacaciones familiares, argumentando que los padres a menudo sentían que no tenían otra alternativa si querían permanecer cerca de sus hijos nadadores.
Aunque no hay ninguna ley que prohíba específicamente esta práctica, muchos hoteles advierten de que pueden retirar las toallas dejadas en las tumbonas vacías durante largos periodos.
Eggert cree que la sentencia podría animar a más viajeros a presentar quejas contra los operadores turísticos si los hoteles no abordan el problema en futuras temporadas vacacionales.







