El objetivo es transformar el aeropuerto, actualmente "infrautilizado", en un motor de crecimiento turístico, aunque el éxito de la operación depende fundamentalmente de que se completen los accesos por carretera y ferrocarril.

El aeropuerto de Beja puede cumplir por fin la función para la que fue concebido

La Autoridad Regional de Turismo del Alentejo y Ribatejo está ultimando un plan estratégico para presentarlo al Gobierno, con el objetivo de atraer la aviación comercial regular en un plazo de 2 a 3 años.

José Santos, presidente de la ERT, argumenta que la región no puede permitirse mantener esta infraestructura al margen de la red de transporte comercial, especialmente en un momento en que el Alentejo está afirmando su madurez como destino turístico de primer orden.

El plan de acción prevé un diálogo directo con el Gobierno, Turismo de Portugal y ANA Aeroportos, con el objetivo de crear una plataforma que acelere el crecimiento del sector en la región.

Ya se ha presentado un estudio preliminar a varios socios y compañías aéreas, entre ellas TAP Air Portugal, y la acogida ha sido positiva. Según José Santos, ANA Aeroportos se ha mostrado dispuesta a colaborar en la actualización de los informes de viabilidad que, hace aproximadamente un año y medio, aún no presentaban las condiciones ideales para la puesta en marcha.

Ahora, con el desarrollo de la industria local, ERT (Ente Regional de Turismo) cree que el escenario ha cambiado y que Beja puede asumir un papel crucial como puerta de entrada al territorio.

Capacidad hotelera

Para que este salto se materialice, la región se enfrenta al reto de aumentar su capacidad instalada. Actualmente, la región del Alentejo cuenta con cerca de 30.000 plazas hoteleras, pero los proyectos en curso deben añadir 5.000 nuevas camas a corto plazo.

Este aumento de la capacidad hotelera se considera un paso esencial para garantizar la sostenibilidad de las rutas y atraer el interés de las compañías aéreas. Aunque todavía no se dispone de vuelos comerciales, el aeropuerto ha mantenido un excelente rendimiento en la aviación ejecutiva, y ya presta servicio a varias unidades hoteleras de la costa y del interior del Alentejo.

Mejorar la accesibilidad

Sin embargo, el optimismo de la entidad regional se ve frenado por un obstáculo histórico: la accesibilidad. El alcalde de Beja, Nuno Palma Ferro, aunque acoge con entusiasmo el proyecto, se muestra escéptico sobre la plena viabilidad de la infraestructura sin una conexión adecuada por carretera y ferrocarril.

Para el alcalde, la finalización de la autopista A26 entre Santa Margarida do Sado y Beja es la pieza que falta en el puzzle de la competitividad regional. Sin esta autopista, Palma Ferro advierte de que cualquier plan de expansión corre el riesgo de convertirse en un "espejismo", argumentando que el Gobierno debe dar una respuesta definitiva a este bloqueo de décadas.

Pese a las reservas sobre las infraestructuras de transporte terrestre, la región celebra el reciente concurso público convocado por Infraestruturas de Portugal para completar la citada A26.

Si se confirma la convergencia entre los planes de vuelo y las obras in situ, 2028 podría marcar el inicio de una nueva era para el Bajo Alentejo, donde el aeropuerto dejará de ser un activo latente para convertirse en el punto de partida de una nueva dinámica turística internacional.