Tradicionalmente, los portugueses comen caracoles desde hace mucho tiempo. Ya sea en casa o en un restaurante local, este plato es muy popular en el país y se puede preparar de diferentes maneras, dependiendo de la región portuguesa. Sin embargo, hay una cosa que es común en todas partes, el caracol debe acompañarse con una cerveza bien fría, pero sólo a partir de los 18 años.
Eventualmente, quien pasea por las calles ha visto los carteles de "Há Caracóis" en algunos restaurantes, cafés y tascas tradicionales. Probablemente también estén llenos de gente con pequeños palillos intentando sacar el caracol hervido de la concha, mientras se come con pan tostado con mantequilla y, por supuesto, un imperial -o fino, si se está en el Norte de Portugal-.
Ahora será más común ver a la gente en el campo, intentando coger los mejores caracoles, ya sea para venderlos o para comerlos en casa. En casa, la gente sabrá cómo cuidarlos para que crezcan más sabrosos. Normalmente, la gente pone los caracoles en una caja con palitos de almendro y cáscaras de patata, para asegurarse de limpiar toda la suciedad del exterior.
La receta puede variar
Las recetas pueden variar según la región. Por ejemplo, en el Sur, los caracoles se hierven en agua sólo con sal, ajo y orégano. Mientras que en el Norte, es habitual hervirlos con chouriço, y a veces también con salsa picante.
Aunque es habitual servir los caracoles con pan tostado, hay quien prefiere acompañarlos de patatas hervidas, lo que demuestra la diversidad gastronómica de Portugal.
Tipos de caracoles
Hay caracóis, los más pequeños, y caracoletas, los grandes y de color marrón. Los procedimientos de cocción son básicamente los mismos, pero la textura y el tamaño son diferentes. Mientras que los caracóis son pequeños y las conchas suelen ser de color claro, las caracoletas son para los más valientes, ya que son más grandes y marrones.
Aperitivo saludable
Los caracoles en sí tienen pocas calorías, lo que los convierte en un tentempié saludable para el verano; sin embargo, comerlos con pan tostado con mantequilla y cerveza no será la experiencia más saludable. Sin embargo, la vida no puede limitarse a seguir una dieta restrictiva. Comer caracoles puede ser un momento de diversión entre amigos y familiares que, si se hace con moderación, no afectará al estilo de vida de nadie.
Pero, cuidado, como se suele decir, los caracoles sólo deben comerse en los meses que no tienen R: Mayo, Junio, Julio y Agosto.






