Los cierres marcan el fin de la presencia de la cadena de chocolates y dulces en el país tras meses de dificultades financieras y de suministro vinculadas a la quiebra de su socio alemán.
Las últimas tiendas en cerrar estaban situadas en Amoreiras, Colombo y Vasco da Gama, en Lisboa, así como en Via Catarina, en Oporto, Cascais y Sintra, según Eco.
Cuando se anunció el cierre por primera vez en enero, el propietario de Pingo Doce dijo que a unos 60 empleados, la mayoría con contrato indefinido, se les ofrecerían oportunidades en otras empresas del grupo. Jerónimo Martins ha confirmado ahora que ocho empleados de Hussel que optaron por permanecer en el grupo se integraron en Pingo Doce, asumiendo funciones operativas.
Según la empresa, la prioridad durante todo el proceso fue garantizar la estabilidad laboral de los empleados.
La decisión de discontinuar Hussel en Portugal se tomó tras la quiebra en 2024 de la alemana Hussel GmbH, que hasta entonces tenía una participación del 49% en el negocio. La quiebra puso fin a la asociación que respaldaba la operación portuguesa y creó importantes problemas en la cadena de suministro, mientras que el aumento de los costes, especialmente de los alquileres, hizo que el negocio fuera cada vez más insostenible.
Jerónimo Martins acabó convirtiéndose en el único propietario de Hussel Ibéria, pero la empresa seguía registrando pérdidas de casi 900.000 euros en 2024. La situación se complicó aún más por la continua subida de los precios del cacao, impulsada por la menor producción en los principales países productores, los problemas de cosecha relacionados con el clima y la creciente regulación medioambiental.







Follow us on social media