El análisis se desarrollará en estrecha colaboración con CP - Comboios de Portugal y Transtejo Soflusa, con el objetivo de diseñar un posible ajuste coordinado entre los diferentes operadores de transporte.

El objetivo principal de la medida es garantizar una mejor respuesta a las necesidades de movilidad de la población del Área Metropolitana de Lisboa, especialmente durante los períodos en que la cobertura actual de la red de transporte público es más limitada.

Actualmente, la red de metro de la capital funciona diariamente entre las 6h30 y la 1h00. Según el Ministerio de Infraestructuras y Vivienda, dirigido por Miguel Pinto Luz, cualquier escenario para alterar o ampliar este período tendrá que considerar rigurosamente los recursos humanos y técnicos necesarios, el impacto financiero en el sistema y, sobre todo, la reprogramación de los trabajos de mantenimiento nocturno.

Las intervenciones técnicas realizadas en la infraestructura durante las primeras horas de la mañana se consideran vitales para garantizar la seguridad y fiabilidad de las operaciones diarias, por lo que el Gobierno subraya que el calendario actual es el resultado de un delicado equilibrio entre la demanda de los usuarios y los requisitos de seguridad operativa.

La apertura del Ejecutivo al estudio del expediente se produce tras las preguntas parlamentarias de Chega, que criticó la rigidez de los horarios actuales, calificándolos de inadecuados para la realidad de los trabajadores a turnos.

En respuesta, el Ministerio argumenta que, fuera de contextos excepcionales, los datos indican que la demanda de transporte de alta capacidad durante las primeras horas de la mañana es baja y suele ser cubierta de forma más eficiente por el transporte de superficie.

Aún así, el Ministerio recuerda que el Metro ya amplía su servicio durante eventos multitudinarios, como Santo António, Nochevieja o las noches de fútbol, y admite que cualquier ajuste estructural forma parte del nuevo Plan Estratégico 2026-2028 de la compañía, destinado a reforzar el servicio y la intermodalidad.

Junto al debate sobre los horarios de funcionamiento, el Gobierno también ha respondido a las persistentes quejas sobre los fallos en los equipos de accesibilidad de las estaciones, que en 2024 registraron severas tasas de indisponibilidad, en torno al 24% en el caso de los ascensores y al 14% en el de las escaleras mecánicas.

Para invertir esta situación y volver a los niveles de eficiencia anteriores a la pandemia en septiembre de este año, el Metro de Lisboa abandonó el modelo de contrato único de mantenimiento, sustituyéndolo por contratos individualizados por estación y por equipo, lo que permite reparaciones más rápidas.

Paralelamente, el plan estratégico en curso prevé la sustitución completa de los ascensores que han llegado al final de su vida útil y la creación de accesos externos directos a los andenes, con el objetivo de mitigar las barreras a la movilidad reducida en la red.