La isla de Makri, situada en el mar Jónico dentro del grupo de islas Echinades, se comercializa como una oportunidad para los compradores que buscan un aislamiento total y un estilo de vida más alejado de la red. Sin embargo, las estrictas protecciones medioambientales imponen al futuro propietario grandes limitaciones a la hora de construir.

La isla sólo cuenta con un puñado de estructuras básicas abandonadas, como una pequeña casa, una capilla y una cisterna de agua, sin infraestructuras de lujo ni urbanizaciones a gran escala.

Según los informes griegos, la protección medioambiental de la isla es la principal razón de la fuerte reducción del precio. Makri forma parte de la red de conservación Natura 2000 y también está clasificada como tierra forestal protegida, lo que restringe el desarrollo a infraestructuras ligeras mínimas y a un uso agrícola limitado.

Los grandes proyectos turísticos, hoteles o complejos de lujo quedan excluidos en virtud de la normativa vigente.

La isla ya había sido puesta a la venta en 2022, con un valor estimado de unos 8 millones de euros, antes de ser reevaluada.

El interés por los destinos remotos y las experiencias de viaje de "desintoxicación digital" ha crecido en los últimos años, con algunos compradores cada vez más atraídos por lugares aislados que ofrecen un escape de la vida moderna conectada. Makri refleja esa tendencia, aunque de forma mucho más sencilla que muchas islas privadas de lujo comercializadas internacionalmente.