La población activa de la eurozona ha crecido en más de 7,8 millones de personas desde finales de 2019, alcanzando alrededor de 173 millones de trabajadores a mediados de 2025. Los economistas dicen que gran parte de ese crecimiento no ha provenido de generaciones más jóvenes que se incorporan a la fuerza laboral, sino de empleados mayores que permanecen en el trabajo durante más tiempo y de niveles crecientes de migración.

Según los investigadoresdel BCE, los trabajadores extranjeros han añadido aproximadamente 4,2 millones de personas al mercado laboral en los últimos cuatro años, lo que supone un aumento de su participación en la población activa de la zona euro del 8% al 10%.

El estudio sugiere que muchos inmigrantes han contribuido a suplir carencias en sectores con dificultades para contratar personal, como la construcción, la tecnología y otras industrias con déficit de mano de obra. Los investigadores también señalan que las tasas de participación de los ciudadanos de fuera de la UE han seguido aumentando, superando en algunos casos a las de los nacionales de la eurozona.

Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población europea sigue planteando retos económicos a largo plazo. Aunque los trabajadores de más edad permanecen empleados durante más tiempo, los investigadores advierten de que el descenso de la natalidad podría acabar reduciendo el número de jóvenes que se incorporan al mercado laboral.

El informe concluye que la inmigración, junto con avances tecnológicos como la inteligencia artificial, puede ser cada vez más importante si Europa espera mantener los niveles de mano de obra y el crecimiento económico en las próximas décadas.