El acuerdo estipula un contrato de dos años y, según la estrategia del club español, su presentación oficial tendrá lugar en una rueda de prensa el 26 de mayo.
Para cumplir este plazo, el club madrileño debe notificar formalmente al Benfica su intención de activar la cláusula de rescisión correspondiente, liberando al técnico de su último año con el club lisboeta.
La inminente salida de José Mourinho deja a la dirección del Benfica en el limbo, a la espera de su rechazo formal a la oferta de renovación de contrato.
Su marcha a España es ampliamente esperada, alimentada por las propias declaraciones de Florentino Pérez. Tras el anuncio de las elecciones del club, el presidente del Real Madrid elogió públicamente el mandato de Mourinho, afirmando que el entrenador mejoró la competitividad del club durante un período difícil y sentó las bases de su éxito europeo. Mourinho ya había confirmado que Pérez había establecido contacto directo con su agente, Jorge Mendes.
La puesta en marcha de un proceso electoral en el Real Madrid no obstaculiza legalmente la operación. Estatutariamente, la actual dirección mantiene plena autoridad para tomar decisiones deportivas y financieras. Los blancos concluyen la temporada el sábado, recibiendo al Athletic de Bilbao, y los dirigentes pretenden hacer público el comunicado oficial al día siguiente, aprovechando el final de la temporada para inaugurar una nueva era técnica en el Bernabéu.
Las maniobras políticas en el club español podrían dar lugar a un plan de contingencia si Enrique Riquelme formaliza una lista de oposición a Florentino Pérez antes de la fecha límite del sábado.
En caso de que surja una competencia electoral significativa, algo que no se prevé como probable, Florentino podría retrasar el anuncio de Mourinho, situándole como pieza central de su campaña. En este escenario, si gana el actual líder, el destape y presentación de Mourinho se pospondría al 9 ó 10 de junio.
El escenario más probable sigue siendo el pago inmediato de la cláusula de rescisión al Benfica antes del domingo, cumpliendo el plazo de diez días que tiene Mourinho para resolver su futuro. Ajeno a las especulaciones sobre fichajes y a las negociaciones entre bastidores entre Lisboa y Madrid, Mourinho continuó su rutina en Portugal, observado en Seixal cómo el equipo sub-23 del Benfica disputaba la semifinal de la Taça Revelação contra el Santa Clara.








