En enero, el Gobierno anunció 400 plazas de ingreso social en cuidados intermedios, contratadas a través del sector social mediante la creación de nuevas unidades autónomas o la readaptación de camas existentes.

Interrogado ante la Comisión de Sanidad del Parlamento, el Presidente de la UMP, Manuel Lemos, destacó que las 400 camas intermedias de ingreso social han sido identificadas, y unas 160 están actualmente operativas.

Otras camas se encuentran actualmente en fase de evaluación y puesta en marcha; estimó que "en los primeros días de junio" estarán establecidas las 400 camas, aunque señaló que el proceso sigue supeditado a la validación y a los procedimientos administrativos por parte del Estado.

Manuel Lemos también hizo hincapié en la necesidad de agilizar la aplicación de estas soluciones, advirtiendo de que los retrasos podrían llevar a las instituciones a retirar sus ofertas para cubrir las vacantes.

Añadió que los retrasos podrían desmotivar a las *Misericórdias*, que esperan respuestas rápidas tras ofrecer apoyo.

El funcionario también pidió una respuesta a nivel nacional a los retos que plantea el envejecimiento de la población, subrayando el imperativo de garantizar que los ancianos reciban el apoyo adecuado.

"Se trata de un imperativo nacional; no debemos defraudar a nuestros mayores", afirmó, vinculando la cuestión a las familias y a la sociedad en general.

Manuel Lemos afirmó además que la sociedad también tiene su parte de responsabilidad en los retos que plantea el envejecimiento de la población, señalando que las decisiones individuales afectan en última instancia al sistema en su conjunto.

"Vemos a mucha gente -por razones totalmente válidas- comprar un coche o un sofá", con pagos escalonados en el tiempo, mientras un abuelo puede estar en el hospital, aclaró, advirtiendo que hay que tener "una conciencia seria" de lo que este problema conlleva.

Manuel Lemos también señaló el envejecimiento de la población como uno de los principales factores de presión sobre el sistema.

Respecto al aumento de los casos de "ingresos sociales", pacientes que ocupan camas hospitalarias por motivos sociales y no médicos, que alcanzaron los 2.800 en marzo de este año y supusieron el 14% de las camas de los hospitales públicos tras el alta clínica, el responsable afirmó que muchos de estos pacientes son personas mayores que carecen de redes de apoyo familiar o social.

"Hay que trabajar, pero no es un proceso automático. Porque no es lo mismo una cama anunciada que una cama realmente abierta", subrayó.

Manuel Lemos defendió además que se dé prioridad a las personas que residen en la zona de influencia inmediata de cada institución, señalando que este factor geográfico debe tenerse en cuenta a la hora de gestionar la disponibilidad de camas.

También propuso crear una red de salud mental más estructurada en Portugal, por considerarla esencial para el sistema.

Subrayó que la apertura de nuevos centros lleva tiempo, sobre todo para contratar y formar a los profesionales, y señaló que el simple anuncio de la disponibilidad de camas no basta para que estén disponibles de inmediato.

"El hecho de que la Unión de Misericórdias le diga al Ministro que puede garantizar 400 camas no significa que al día siguiente habrá 400 camas disponibles", afirmó, y agregó que el proceso de implementación requiere verificación y supervisión por parte del Estado.

El funcionario señaló que estas soluciones de cuidados específicos deben funcionar en un marco diferente al de las residencias de ancianos estándar, ya que están pensadas para servir como camas de cuidados intermedios.

Añadió que la implantación de estas soluciones sobre el terreno es una empresa compleja, y que es imposible resolver en pocos meses un problema vinculado al envejecimiento de la población, tendencia que, según señaló, se ha agravado en las dos últimas décadas.