Según el informe, el aumento de la generación de energía solar y eólica redujo significativamente la dependencia de la UE del gas y el petróleo importados durante el año, sobre todo porque los mercados energéticos siguieron enfrentándose a la inestabilidad geopolítica y la volatilidad de los precios.

La energía solar fue una de las que más contribuyó al ahorro, y varios países europeos registraron nuevos máximos de producción de electricidad renovable. Según los analistas, este aumento ha contribuido a compensar la demanda de combustibles fósiles y a mejorar la seguridad energética en todo el bloque.

Los resultados se producen en un momento en que los gobiernos europeos siguen esforzándose por reducir la dependencia de la energía importada tras años de interrupciones relacionadas con conflictos mundiales y problemas de suministro.

Los investigadores señalan que las energías renovables aportan cada vez más no sólo beneficios medioambientales, sino también ventajas económicas cuantificables al reducir los costes de importación y la exposición a las crisis internacionales de los precios de los combustibles.

El informe también destaca el ritmo de expansión de la energía solar en Europa, con instalaciones que siguen acelerándose tanto en el sector residencial como en el industrial.

Aunque los combustibles fósiles siguen representando una parte importante de la combinación energética europea, las fuentes de energía limpias desempeñan ahora un papel mucho más importante en la estabilización de los mercados eléctricos y en el apoyo a la independencia energética a largo plazo.

Según los expertos, se espera que esta tendencia continúe a medida que más países de la UE inviertan en infraestructuras renovables, almacenamiento en baterías y proyectos de modernización de la red en los próximos años.