La advertencia fue lanzada por Rafael Schvartzman, Vicepresidente para Europa de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional(IATA), quien identificó un "grave riesgo" de perturbación operativa generalizada y pérdida masiva de vuelos de conexión para los pasajeros.
El origen de la inestabilidad es la introducción y plena aplicación del nuevo Sistema de Entradas y Salidas (SES) de la Unión Europea, cuyos procedimientos automatizados abarcan ya a todos los ciudadanos de terceros países que deseen acceder al espacio Schengen.
Desde la plena activación del sistema digital, las infraestructuras aeroportuarias de los principales destinos turísticos -especialmente en Portugal, España e Italia- han experimentado importantes retrasos en la tramitación de los pasajeros y un número creciente de quejas por pérdida de vuelos de vuelta o de conexión.
El nuevo modelo de gestión aduanera exige la recogida obligatoria de datos biométricos, incluidos el escaneado de huellas dactilares y el reconocimiento facial, desde el mismo momento de la entrada en territorio europeo. Durante la Asamblea General Anual de la IATA, celebrada en Río de Janeiro (Brasil), Rafael Schvartzman calificó de alarmante el escenario previsto para los picos de tráfico en verano.
"Lo que estamos viendo es un riesgo real de tiempos de espera muy desafiantes, con expectativas del orden de tres, cuatro, cinco o seis horas, lo que es totalmente inaceptable", informó el ejecutivo, citado por el diario británico The Times.
Según el representante de la IATA, el sector de la aviación comercial está siendo instrumentalizado y "tratado como un balón de fútbol político" en lugar de dar prioridad a reformas logísticas prácticas.
El funcionario hizo un llamamiento directo a los Estados miembros de la Unión Europea para que refuercen la dotación de personal en las cabinas de control policial, garanticen la plena funcionalidad de los quioscos electrónicos y las puertas digitales, y actúen de forma proactiva suspendiendo temporalmente los controles biométricos detallados del SES si las colas amenazan la estabilidad operativa de las terminales.
Las métricas facilitadas por la asociación del sector exponen la raíz técnica de la congestión: antes de la entrada en vigor del SES, el tiempo medio de procesamiento y validación de un pasajero de un tercer país en las cabinas de control oscilaba entre 20 y 25 segundos.
Con los nuevos requisitos de recogida de datos biográficos y biométricos, el tiempo estándar de tramitación ha aumentado a 90 segundos por individuo, lo que, combinado con fallos o ralentizaciones en los sistemas informáticos, crea un efecto inmediato de cuello de botella en los flujos peatonales de desembarque y embarque.
Ante esta situación, las aerolíneas ya han empezado a revisar sus protocolos de recomendación a los clientes.
La aerolínea de bajo coste Wizz Air emitió una directiva específica a los pasajeros del Reino Unido, instándoles a llegar a los aeropuertos europeos al menos tres horas antes de la hora prevista de salida de su vuelo de regreso.
Yvonne Moynihan, consejera delegada de Wizz Air UK, confirmó que los retrasos en el control de pasaportes derivados de la EEE ya han provocado la pérdida de vuelos y viajes de varios clientes, argumentando que el margen ampliado de tres horas es actualmente el único enfoque prudente para salvaguardar un embarque seguro hasta que el sistema se estabilice por completo.







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