Por eso me llamó la atención la noticia de la selección de 18 startups internacionales para el programa de aceleración HUB Azul. A primera vista, puede parecer un programa de aceleración empresarial más. En realidad, representa algo mucho más importante. Representa la capacidad de Portugal de atraer la innovación internacional para desarrollar proyectos relacionados con el océano, creando conocimiento, inversión y empleo cualificado desde nuestro territorio.

Las empresas seleccionadas proceden de países como Estados Unidos, Japón, Finlandia, Francia y Reino Unido. Trabajan en áreas tan diversas como la acuicultura sostenible, la biotecnología azul, la monitorización de la biodiversidad marina, la navegación autónoma, el reciclaje de artes de pesca o la gestión inteligente de datos oceánicos. Algunas de estas startups ya están valoradas en decenas o incluso centenares de millones de euros, lo que demuestra la dimensión económica que empieza a adquirir este sector en todo el mundo.

Lo más interesante es que estas empresas no vienen sólo a presentar ideas. Vienen a desarrollar proyectos piloto, crear asociaciones y probar soluciones de Portugal. Esto demuestra que el país empieza a ser visto como un lugar creíble para innovar en un área en la que cuenta con ventajas naturales difíciles de replicar. Tenemos una situación atlántica privilegiada, una de las mayores zonas económicas exclusivas de Europa, universidades con investigación de calidad y una conexión histórica con el mar que ahora puede convertirse en una ventaja económica moderna.

En los últimos años hemos asistido a la llegada de inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, la energía y los centros de datos. La economía azul podría ser la próxima gran oportunidad. En un mundo cada vez más preocupado por la sostenibilidad, la seguridad alimentaria, la preservación de los recursos naturales y la vigilancia del medio ambiente, las soluciones relacionadas con los océanos adquirirán una importancia estratégica creciente.

El mérito de HUB Azul reside precisamente en crear puentes entre inversores, startups, universidades, empresas y entidades públicas. Es este tipo de ecosistema el que permite transformar el conocimiento en negocio y el negocio en crecimiento económico. A menudo se habla de la necesidad de diversificar la economía portuguesa y crear más empleos cualificados. Proyectos como éste contribuyen exactamente a este objetivo.

Quizás durante demasiado tiempo hemos mirado al mar sólo como parte de nuestra historia. Hoy tenemos la oportunidad de convertirlo en una parte importante de nuestro futuro. Y cuando vemos que empresas innovadoras de varios continentes eligen Portugal para desarrollar sus soluciones, nos damos cuenta de que esta transformación ya ha comenzado.