Con los árboles repletos de fruta a la espera de madurar por completo y ser recolectada, los productores llegan a los campos y se encuentran con bolsas y furgonetas con naranjas ya recogidas de los árboles por personas que entran en los huertos sin autorización para cometer los robos, según ha declarado Horácio Ferreira, de la Cooperativa Agrícola de Citricultores del Algarve (CACIAL), a la agencia de noticias Lusa.

«Incluso hemos sorprendido a furgonetas. Hemos llegado a enviar a la GNR (Guardia Nacional Republicana) fotos de las matrículas de las furgonetas», afirmó, aclarando que «muchos consiguen escapar» antes de que lleguen los productores o las autoridades; otros abandonan las bolsas con la fruta ya recolectada; y también hay quienes saben qué cantidades pueden llevarse sin ser sancionados por la justicia en caso de ser interceptados.

Reducción de la cosecha

Los productores de cítricos están experimentando, por tanto, una reducción en la cantidad de fruta que obtienen de sus huertos, con efectos negativos en los ingresos, y las cantidades recolectadas al final de la campaña también serán menores, lo que afectará a los cálculos de las ayudas por condiciones meteorológicas adversas, tal y como ejemplifica Horácio Ferreira.

Según el gerente, esta situación hace que el volumen total final que se tiene en cuenta para las ayudas no refleje la productividad real de la zona.

«Vemos naranjas a la venta al borde de la carretera, vamos a los mercados y a los mercadillos [...], y vemos a gente vendiendo naranjas que no son suyas», criticó, abogando por la creación de mecanismos que permitan controlar el origen de esta fruta y garanticen la legalidad de la venta.

Evitar el consumo de esta fruta

Los consumidores también deberían evitar esta fruta, que puede ser más barata pero que podría haber sido recolectada durante tratamientos químicos que impidieron la cosecha durante un determinado periodo, ya que su consumo es perjudicial para la salud durante ese intervalo, advirtió.

«Y pueden tener problemas más graves que una simple diarrea o malestar intestinal», advirtió.

Diana Tereso, de Algarorange —Asociación de Operadores de Cítricos del Algarve—, también declaró a Lusa que el robo de naranjas en el campo «preocupa» a los productores de cítricos, pero aclaró que el impacto se nota más en el Algarve occidental que en el oriental.

«De hecho, últimamente muchos productores y operadores de la zona de Silves y del Algarve occidental han denunciado estas situaciones […]. Por otro lado, los productores y operadores de Tavira no tienen este problema», informó, justificando esta diferencia por la aplicación, en Tavira, del programa «Tavira Segura», una iniciativa conjunta que aúna al ayuntamiento, a los propietarios de tierras y a la GNR.

La colaboración

Esta colaboración permite, mediante la georreferenciación de los huertos y la identificación de los propietarios, dar una respuesta más eficaz ante casos de robo, como los que se están produciendo, o en caso de incendio, explicó.

«Y los productores creen que esto contribuye, de alguna manera, a evitar este tipo de situaciones en este municipio», indicó Diana Tereso, abogando por que se replique este sistema en el municipio de Silves para ofrecer más apoyo a los productores del Algarve occidental y reducir el robo de fruta en los campos.

Nuno Evangelista, uno de los productores afectados de la zona de Benaciate, en Silves, declaró a Lusa que ya se han dado casos de huertos que han perdido 20 toneladas de fruta en un fin de semana.

«La policía no puede garantizar este seguimiento», se lamentó, citando el ejemplo de productores que logran detectar a un grupo de ladrones, llaman a la GNR (Guardia Nacional Republicana) y, cuando regresan al campo, ya no encuentran a los autores.

El cultivador de cítricos del Algarve subrayó que los robos suelen ser cometidos por personas que conocen bien el terreno, que reciben información de recolectores que han trabajado en esos huertos, son reincidentes y, cuando comparecen ante la justicia, quedan en libertad.