«Elevar este linaje a la categoría de especie diferenciada nos permitirá frenar la repoblación inadecuada», mejorando «la conservación y la gestión de un patrimonio de dos millones de años» que se encuentra en declive, explica BIOPOLIS/CIBIO —Centro de Investigación en Biodiversidad y Recursos Genéticos/Laboratorio Asociado al InBIO—, que participó en el estudio, en un comunicado.
Reconocer la diversidad
Los científicos sostienen que reconocer esta diversidad «no significa descubrir un animal nuevo y desconocido, sino clasificar correctamente un linaje ya identificado, otorgándole el estatus adecuado para frenar su extinción por sustitución».
«Ya no es posible gestionar las poblaciones de conejos en la Península Ibérica como si constituyeran una única entidad biológica. Reconocer estas dos especies es fundamental para desarrollar medidas de conservación adecuadas y evitar que un único linaje evolutivo continúe su declive», subraya Nuno Ferrand, director e investigador del CIBIO y uno de los autores del estudio.
Dos especies diferentes
El estudio, publicado en la revista científica Biological Conservation, «revela que la Península Ibérica alberga dos especies de conejo, y no solo una, como se pensaba anteriormente», lo que demuestra la existencia de «dos linajes profundamente diferenciados, que se separaron hace unos dos millones de años y siguen estando aislados reproductivamente».
BIOPOLIS/CIBIO aclara que, en la actualidad, el conejo de la Península Ibérica se clasifica en dos subespecies de la misma especie: el conejo común europeo y el conejo ibérico.
«Mientras que el conejo común europeo, en el norte y el este de la península, se mantiene estable o en expansión, el conejo ibérico, restringido a Portugal y al suroeste de España, está en fuerte declive», señala.
Por lo tanto, agrupar ambos linajes en una sola especie supone «encubrir el declive catastrófico de un antiguo linaje evolutivo».
De ahí la propuesta de elevarlo a la categoría de especie distinta, resume.
Análisis de datos
En el estudio se analizaron datos genómicos, morfológicos, reproductivos y ecológicos recopilados durante las últimas décadas en toda la Península Ibérica.
«Los investigadores desarrollaron un marco evolutivo y de conservación para evaluar cómo los actuales marcos de gestión de la biodiversidad, las normativas de caza y los programas de translocación afectan a estas entidades biológicas distintas», describe.
Los científicos concluirán que los dos linajes han permanecido «reproductivamente aislados a lo largo de su historia evolutiva» y que el conejo ibérico «cumpliría los criterios para ser considerado “en peligro de extinción” debido a su continuo declive».
Diferencias biológicas
Por otra parte, los investigadores observaron que el conejo ibérico «presenta profundas diferencias biológicas: además de los aspectos genéticos, es un animal más pequeño, más oscuro y menos sociable, con densidades de población más bajas, un desarrollo sexual más precoz y camadas más pequeñas que el conejo común».
«Como especie clave que sustenta a numerosos depredadores del ecosistema mediterráneo, entre ellos el lince ibérico y el águila imperial ibérica, el colapso del conejo ibérico amenaza la biodiversidad regional», advierten.
Revisión urgente
Según los investigadores, «estos resultados exigen una revisión urgente de las decisiones relativas a la gestión de la fauna silvestre en la Península Ibérica y, en particular, en Portugal».
«El estudio justifica la necesidad de introducir cambios, como ajustar los períodos y las cuotas de caza, reconociendo que la dinámica demográfica más lenta del conejo ibérico lo hace vulnerable a la sobreexplotación», afirman.
Los científicos esperan que estos hallazgos «sensibilicen a las comunidades cinegéticas, a los gestores medioambientales y a los responsables políticos sobre la urgencia de diseñar planes de recuperación específicos para el conejo ibérico».








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