El estudio fue presentado en el Ministerio de Medio Ambiente y Acción Climática y será coordinado por Miguel Bastos Araújo, profesor de la Universidad de Évora, biogeógrafo y experto en los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad que fue galardonado con el Premio Pessoa en 2018.

Al final de la ceremonia de presentación de la iniciativa, que será financiada por el Fondo Ambiental, Miguel Bastos Araújo dijo a los periodistas que el documento estará listo en dos años y se estructurará en cinco ejes, uno de los cuales es el área en la que es experto, la biodiversidad y el clima.

En este ámbito, dijo, el objetivo era presentar medidas que pudieran aplicarse para facilitar la adaptación de la biodiversidad al cambio climático, como la conectividad entre las zonas protegidas o medidas para facilitar la dispersión de las especies, cuando fuera necesario.

En cuanto a la biodiversidad y el territorio y las zonas interiores, los expertos, de varias universidades, realizarán un "análisis crítico" de los instrumentos de planificación del uso de la tierra y tratarán de adaptar las medidas existentes para hacerlas más dinámicas y flexibles.

En un cuarto eje, biodiversidad y océanos, se buscará identificar la mayoría de los lugares de la Zona Económica Exclusiva portuguesa que pueden clasificarse como áreas marinas protegidas, y en el eje de biodiversidad. Los investigadores "buscarán formas de fomentar la gestión de los ecosistemas para la biodiversidad", dijo el profesor e investigador.

Esto se hace, dijo, "creando y proponiendo mecanismos para remunerar a quienes contribuyen a la preservación de la biodiversidad".

Miguel Bastos Araújo no quiso dar demasiados detalles, pero dejó una idea de lo que se pretende: "Hoy en día, dañar la biodiversidad es muy barato. Está prohibido y no se puede hacer, o se puede hacer, pero la biodiversidad variable no entra en el cálculo económico. Lo que proponemos es hacer más caro el deterioro de la biodiversidad, lo que tendrá dos consecuencias, una es que la gente deje de hacerlo porque es caro, y la otra es que si lo hace, tiene que pagar por ello".

Y ese dinero, añadió, serviría para pagar a los que crean la biodiversidad, a los que trabajan en el territorio y que tienen una acción beneficiosa para los ecosistemas, como los agricultores con prácticas sostenibles, o los productores que también crean bosques sostenibles.

Miguel Bastos Araújo destacó que en el tema de la adaptación climática de la biodiversidad aún no hay países con medidas tomadas, y citó un estudio que dice que las principales amenazas a la biodiversidad en el mundo son la transformación de las zonas rurales en zonas agrícolas y la sobreutilización de los recursos pesqueros.

En Portugal, dijo, la biodiversidad ha sido el "pariente pobre" de la política ambiental durante décadas. "Hay mucho por hacer y espero que el estudio sea una punta de lanza para proponer nuevas iniciativas y tratar de mejorar lo que ya existe".

Ricardo Serrão Santos y João Pedro Matos Fernandes, ministros del mar y del medio ambiente y de acción climática, respectivamente, coincidieron en que queda mucho por hacer en esta esfera, y el primero dijo que las medidas para detener e invertir la pérdida de la diversidad biológica son "urgentes", y el segundo consideró que las medidas "urgentes" para invertir la pérdida de esa diversidad biológica.

Alexandra Carvalho, directora del Fondo para el Medio Ambiente había dicho anteriormente que la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático se encuentran entre las mayores amenazas para la humanidad.

A finales de este año se presentará un primer documento sobre el estudio.