En el Santuario de Vida Silvestre Princesa Sirindhorn, las cámaras trampa registraron 29 avistamientos, incluida una hembra con su gatito, lo que marca un hito importante para los conservacionistas que trabajan para proteger a este escurridizo cazador nocturno adaptado a pantanos, turberas y manglares.

Este redescubrimiento, confirmado en colaboración con Panthera, refuerza la frágil situación de la especie debido a la fragmentación de su hábitat y la importancia de seguir investigando y protegiéndola, ya que los expertos se centran ahora en garantizar que los felinos puedan sobrevivir de forma sostenible junto a la actividad humana y su cada vez más reducida área de distribución natural.