Sin embargo, según los datos del estudio «Vacaciones en Portugal 2019-2026», realizado por el Instituto Portugués de Administración y Marketing (IPAM), este aumento dista mucho de la inflación acumulada durante el mismo periodo.

Mafalda Ferreira, profesora del IPAM y coordinadora del estudio, explica que esta tendencia se traduce en una reducción de los presupuestos para vacaciones en términos reales, lo que obliga a las familias a adoptar estrategias de ahorro y a ajustar su comportamiento para mantener sus vacaciones dentro de sus posibilidades económicas, ya que los aumentos salariales no han logrado seguir el ritmo del alza de los precios. Esta actitud más cautelosa se ve respaldada por las cifras, ya que el 43 % de los encuestados tiene previsto gastar menos que en 2025, otro 43 % pretende mantener el mismo nivel de gasto y solo el 14 % admite que aumentará sus gastos.

Para cubrir estos gastos, la paga de vacaciones sigue siendo un pilar fundamental de la financiación, ya que el 77 % de los portugueses la utiliza total o parcialmente; de ellos, el 47 % la utiliza solo en parte y el 30 % depende de ella por completo.

Litoral del Alentejo

En cuanto a los destinos, el Alentejo Litoral (costa del Alentejo) fue la mayor sorpresa del año, superando al Algarve como destino nacional de verano preferido por los turistas portugueses, y captando la elección del 60 % de los encuestados que optaron por quedarse en el país —un salto significativo respecto al 29 % registrado en 2019—.

Por el contrario, el Algarve, que lideraba hace siete años con un 48 % de las preferencias, cayó al 30 %, siendo además superado por el Litoral del Norte, que pasó del 13 % al 38 %. Aunque Portugal sigue siendo el destino más popular en general, el país ha perdido cuota de mercado, pasando del 61 % al 50 % de las preferencias desde 2019, mientras que Europa ha reforzado su atractivo, pasando del 34 % al 40 %.

Planificación de las vacaciones

En total, el 79 % de los portugueses tiene previsto tomarse unas vacaciones este verano —lo que supone un ligero descenso en comparación con el 85 % de 2019—, y el 73 % de ellos tiene intención de viajar fuera de su residencia principal. Además, se observa un cambio en los criterios de selección: aunque la playa sigue siendo el principal factor decisivo, su importancia ha disminuido del 59 % al 47 %, dando paso a criterios como el precio y las actividades culturales.

En cuanto a la duración de las estancias, esta se mantiene estable: el 57 % de los encuestados opta por unas vacaciones de dos semanas, seguidas de tres semanas (21 %) y una semana (14 %), mientras que el 7 % restante elige periodos no consecutivos.

Digitalización

La planificación de los viajes también se ve cada vez más influida por la digitalización. Actualmente, el 86 % de los portugueses busca información en Internet para preparar sus vacaciones, frente al 67 % registrado en 2019, y, por primera vez, la inteligencia artificial se ha integrado en este proceso, siendo utilizada por el 21 % de los encuestados a través de herramientas como ChatGPT, Copilot o Claude para buscar destinos, alojamientos o actividades.

Las plataformas en línea se han consolidado como el principal canal de reserva para el 64 % de los participantes, y el «Alojamento Local» (alquileres locales a corto plazo) se ha convertido en la opción de alojamiento favorita para el 36 % de los encuestados, superando a los hoteles, elegidos por el 29 %. Por su parte, la plataforma Airbnb acapara el 14 % de las preferencias, la misma cifra registrada para alojarse en casas de familiares o amigos, mientras que otras opciones de alojamiento suman un 7 %.

Medios de transporte

En cuanto a los desplazamientos, el coche sigue siendo, con diferencia, el principal medio de transporte elegido para las vacaciones de verano, con un 82 % de las respuestas, dejando al avión en segundo lugar con un 25 % y al tren en tercera posición con un 17 %. El estudio «Vacaciones en Portugal 2019-2026» fue elaborado por IPAM-Porto entre el 15 y el 26 de junio de 2026, mediante cuestionarios en línea y presenciales aplicados a una muestra de 450 personas mayores de 18 años.