El gobierno destaca su compromiso de prevenir la degradación de los bosques, la contaminación de las vías fluviales y la pérdida de biodiversidad. Esto hará que la actividad económica futura se oriente hacia alternativas renovables y regenerativas. Colombia está dando ejemplo a otros países amazónicos, ofreciendo un nuevo modelo para equilibrar la conservación y el desarrollo.
La zona protegida representa aproximadamente el 42% del territorio colombiano, una superficie del tamaño de Suecia. El nuevo decreto anula los demás proyectos previstos, incluidos 43 bloques petrolíferos pendientes y cientos de solicitudes de explotación minera. La prohibición marca una decisión medioambiental histórica y replantea el desarrollo económico desde la extracción hacia la sostenibilidad para una región crítica para la estabilidad climática mundial.







