El mundialmente famoso y colorido Palacio de la Pena de Sintra es algo más que una bella atracción. Al igual que el resto de la región y la ciudad de Sintra, está lleno de intriga y misterio.

Construido sobre las ruinas de un monasterio que antaño ocupaba la montaña, el Palacio de la Pena fue construido entre 1842 y 1854 por un barón alemán, Wilhelm Ludwig von Eschwege. El Palacio de Pena fue su primera obra arquitectónica. Se puede decir que también fue su obra maestra. Fue encargado por el "Rey del Arte" Fernando II.

Su marcada arquitectura y sus colores lo hacen romántico, tanto en su clasificación estilística como en su ambiente general. El inmenso jardín adyacente al Palacio es de un estilo similar al de toda Sintra: hermoso, rico en plantas y árboles, y altamente simbólico.

Por ejemplo, el Templo de las Columnas, con la decoración del Hombre Verde en su portal de entrada y la Cruz de los Templarios en el interior. Es a la vez hermoso y muy simbólico.

O la Estatua del Guerrero, un personaje enigmático, tanto que no está muy claro quién es realmente el guerrero. Los argumentos van desde Vasco da Gama hasta el mismísimo Barón von Eschwege. Una mesa octogonal de la Reina delante también insinúa fines rituales.

Uno puede perderse por el jardín y encontrar cada vez más tesoros místicos y rincones románticos que invitan a reflexionar sobre su simbolismo y asombrarse ante su belleza.