Según datos del portal ECO, a partir de la nueva base de datos de la Seguridad Social, este valor representa ya el 14% del total de las cotizaciones realizadas por los trabajadores al sistema, un salto significativo respecto al 3,4% registrado en 2015.
En diciembre de 2025, el número de cotizantes extranjeros alcanzó los 840.000, lo que equivale a casi el 18% del total de cotizantes del país.
Aunque el gasto en prestaciones sociales pagadas a los no nacionales también aumentó (524%), la tasa fue considerablemente inferior a la de los ingresos.
En 2025, el Estado gastó 822 millones de euros en subsidios para este colectivo, lo que arrojó un superávit neto de más de 3.300 millones de euros. Las estadísticas ahora disponibles públicamente revelan que estos contribuyentes son predominantemente jóvenes, con la mayor representación en el grupo de edad de 20 a 39 años, y que proceden principalmente de Brasil, India y Angola.
Por sectores, los trabajadores extranjeros se concentran sobre todo en el alojamiento, la restauración y la construcción, pero su presencia es más significativa en la agricultura, donde ya representan más del 40% de la mano de obra. Aunque las cifras indican un margen favorable, la secretaria de Estado de Seguridad Social, Susana Filipa Lima, subrayó en declaraciones citadas por ECO la necesidad de cautela al hablar de "saldo neto", ya que no todas las categorías de gastos e ingresos permiten un desglose completo por nacionalidades.
La responsable gubernamental justificó la apertura de esta base de datos como una medida de transparencia y alfabetización, en respuesta al creciente interés público por el impacto de la inmigración en la sostenibilidad del sistema. "Hay una diferencia positiva entre las contribuciones pagadas y los beneficios, sí", admitió Susana Filipa Lima, reforzando que la disponibilidad imparcial de estos datos es fundamental para aumentar el debate público y la alfabetización sobre la demografía nacional y la economía.








