Especialmente en las montañas, en las aldeas más aisladas, la religión sirve de baluarte para que la gente se sienta segura. La iglesia de São Miguel, en Junqueiros a Cima, es un testimonio de esta necesidad humana de refugio.
Iluminada por la noche, es todo un símbolo ver el poder de la danza entre la luz y la oscuridad. Especialmente en las montañas, ya que puede verse desde lejos. Puede verse como un pilar para los que están cerca y los que están lejos.
Construido en 1945, también demuestra que construir este tipo de monumentos en las montañas es difícil.
La comunidad es un aspecto importante del ser humano, pero especialmente en lugares como éste, desempeña un papel más importante, y la iglesia se convierte en algo más que una casa de culto. ¡También es una casa de encuentros!
Visita las alturas del pueblo y comprueba por ti mismo que, a veces, las conversaciones más profundas se producen sin que se pronuncie una sola palabra.






