Donde el Atlántico se encuentra con el Tajo, Cascais siempre ha sido un puesto avanzado de Lisboa. Pero la Marina, tal y como la conocemos hoy, es una reinvención moderna de una antigua costa y plaza fuerte. Antiguo centro pesquero y punto estratégico de defensa marcado por la imponente Citadela, la zona cambió de rumbo a finales de los años noventa. Lo que antes eran cañones y redes se convirtió en mástiles y lujo.

Es un lugar de contrastes. Por un lado, yates multimillonarios que reflejan la riqueza cosmopolita de la zona más rica de Portugal. Por otro, la brisa salada recuerda a los exploradores que antaño zarpaban de estas mismas costas. No es sólo un aparcamiento de barcos; es un escenario social. Desde varias tiendas de marcas de lujo hasta restaurantes y cafés. El puerto deportivo consigue ser a la vez exclusivo y acogedor.