Las partículas se mantuvieron en el vacío mediante imanes superenfriados dentro de un contenedor especializado y se condujeron a través de la instalación, lo que supone un avance que podría ampliar el acceso a la investigación de la antimateria.

El experimento aborda una antigua limitación de la física de partículas: la antimateria ha estado confinada en gran medida a instalaciones únicas. Al demostrar que puede transportarse, los científicos abren la puerta a experimentos más precisos en entornos más silenciosos. Esto podría acelerar la investigación de uno de los mayores misterios de la ciencia: por qué el universo está hecho principalmente de materia y no de antimateria.