Portugal ha sido reconocido como el sistema agrícola y alimentario más resistente del mundo, ocupando el primer puesto en el Índice de Sistemas Alimentarios Resilientes (RFSI).

Seguridad alimentaria mundial

Esta clasificación sitúa al país como líder en seguridad alimentaria y sostenibilidad a nivel mundial, superando a potencias agrícolas como Francia, que ocupa el segundo puesto con 76,75 puntos, y el Reino Unido, con 76,34 puntos.

El éxito de Portugal se basa en el pilar "Calidad y seguridad", en el que ha obtenido una impresionante puntuación de 88,53 sobre 100 puntos. El informe atribuye este logro a los diversos hábitos alimentarios de Portugal, sus estrictas normas nutricionales y el suministro superior de proteínas de alta calidad en su dieta nacional, un indicador en el que Portugal obtuvo una puntuación perfecta de 100 puntos.

El sistema portugués también fue muy elogiado por hacer accesibles dietas sanas a poblaciones económicamente vulnerables, por su eficaz gestión de catástrofes y por la fuerte cualificación e inclusión de su mano de obra agrícola.

Respuesta al cambio climático

Por el contrario, el principal punto débil del modelo portugués es su respuesta al cambio climático, pilar en el que obtuvo la puntuación más baja (69,41 puntos).

Los analistas de Economist Impact subrayan que la resiliencia nacional podría mejorarse sustancialmente mediante mayores esfuerzos para reducir la exposición a los riesgos climáticos y estrategias de mitigación y adaptación más asertivas.

El estudio destaca dos lagunas clave: el limitado gasto público en I+D agrícola, valorado con sólo 33,15 puntos, y la vulnerabilidad de las infraestructuras productivas a los fenómenos meteorológicos extremos.

En un plano más amplio, el informe de The Economist Impact advierte de las profundas desigualdades en la resiliencia alimentaria mundial, evidenciadas por la brecha de 42 puntos que separa a Portugal de la República Democrática del Congo, el país peor valorado de la tabla.

El documento recuerda a los lectores que la seguridad alimentaria mundial está muy concentrada, ya que sólo 15 naciones producen el 70% de los alimentos del mundo. Para revertir esta vulnerabilidad y hacer frente al desafío climático, los expertos internacionales sostienen que los países deben ir más allá de las intenciones actuales e invertir en prácticas sostenibles, establecer urgentemente objetivos sectoriales obligatorios, ampliar la capacidad de las cadenas de frío y armonizar las normas aduaneras transfronterizas.