El índice, elaborado anualmente por el Instituto para la Economía y la Paz, mide la seguridad, los niveles de conflicto y la estabilidad social en más de 160 países. La clasificación de este año sitúa a Portugal junto a algunas de las naciones más pacíficas del mundo, entre las que se encuentran Islandia, Irlanda, Nueva Zelanda, Austria y Suiza, que ocupan los cinco primeros puestos.

Singapur, Dinamarca, Eslovenia y Finlandia también figuran entre los diez primeros, lo que pone de relieve la fuerte presencia de países europeos entre los destinos más seguros del mundo.

El éxito continuado de Portugal en la clasificación refleja sus bajos niveles de delitos violentos, su estabilidad política y su fuerte sentido de comunidad. Estos factores, combinados con un clima agradable, una alta calidad de vida y un ambiente acogedor, han contribuido a que el país sea cada vez más popular entre turistas, expatriados y teletrabajadores de todo el mundo.

La seguridad se cita a menudo como uno de los mayores puntos fuertes de Portugal. Ya sea explorando los barrios históricos de Lisboa, paseando por los barrios ribereños de Oporto, relajándose en las playas del Algarve o visitando los viñedos del valle del Duero, los visitantes suelen describir el país como acogedor y seguro.

La última clasificación se produce en un contexto de descenso de las puntuaciones de paz de varios países, en medio de una creciente incertidumbre global. A pesar de estos retos, Portugal ha mantenido su posición entre las naciones más seguras del mundo, reforzando su reputación como destino en el que tanto residentes como visitantes pueden disfrutar de una gran sensación de seguridad.

Dado que los viajeros internacionales dan cada vez más prioridad a la seguridad a la hora de elegir dónde viajar, el lugar que ocupa Portugal entre los líderes mundiales es otra razón más por la que el país sigue atrayendo la atención en la escena internacional.