En declaraciones realizadas en Downing Street, Starmer afirmó que el Gobierno está decidido a abordar la creciente preocupación por el impacto de las redes sociales en el bienestar y el desarrollo de los niños, argumentando que las medidas de protección existentes no han logrado adaptarse al entorno digital.
Según las propuestas, se prohibiría a plataformas como TikTok, Instagram y otras redes sociales mayoritarias permitir que los usuarios menores de 16 años creen o mantengan cuentas. Se espera que las medidas entren en vigor la próxima primavera, siempre que se aprueben legislativamente y se implementen normativamente.
El primer ministro afirmó que la decisión se vio influida por las preocupaciones planteadas por padres, educadores y expertos en seguridad infantil, así como por su propia experiencia como padre.
Además de las restricciones a las redes sociales, el Gobierno ha señalado que podrían introducirse nuevas medidas para abordar los riesgos en línea relacionados con las plataformas de videojuegos y las herramientas de comunicación que permiten a adultos desconocidos ponerse en contacto con los niños.
Los partidarios de la propuesta argumentan que reducir la exposición de los niños a las redes sociales podría ayudar a abordar problemas como el ciberacoso, el acoso en línea, los contenidos nocivos y el tiempo excesivo frente a la pantalla.
El anuncio ha generado reacciones políticas dispares.
La líder conservadora Kemi Badenoch acogió con satisfacción la medida, señalando que su partido ya había pedido anteriormente mayores protecciones para los niños en Internet. Sin embargo, criticó al Gobierno en otros ámbitos políticos, incluido el gasto en defensa.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, cuestionó que las restricciones fueran plenamente efectivas, señalando la amplia disponibilidad de redes privadas virtuales (VPN), que pueden utilizarse para eludir las restricciones de edad en línea.
El Gobierno aún no ha publicado todos los detalles sobre cómo funcionaría la prohibición en la práctica, incluidos los sistemas de verificación de edad que las plataformas estarían obligadas a utilizar y cómo se garantizaría su cumplimiento.
De aplicarse, el Reino Unido se convertiría en uno de los países más restrictivos de Europa en lo que respecta al acceso de los jóvenes a las redes sociales, sumándose a un creciente debate internacional sobre el papel de las empresas tecnológicas en la protección de los niños en Internet.
Las autoridades afirman que en los próximos meses se publicarán más orientaciones y legislación a medida que el Gobierno desarrolle el marco para las nuevas normas.









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