La iniciativa surge tras la publicación de una evaluación de la seguridad del suministro realizada por la Dirección General de Energía y Geología (DGEG), en colaboración con el operador nacional de la red eléctrica REN y el regulador energético ERSE, en la que se analizó si el sistema eléctrico de Portugal será capaz de satisfacer la demanda en los próximos años en función de diversos escenarios y de acuerdo con la metodología europea.

Según las conclusiones, se necesitará capacidad adicional a medida que el consumo de electricidad siga creciendo, impulsado por la expansión de los vehículos eléctricos, la electrificación industrial y el desarrollo económico en general.

Activos de generación de energía

El Gobierno tiene previsto introducir un mecanismo de capacidad competitivo para hacer frente a estos retos, que recompensará a los recursos energéticos por estar disponibles cuando el sistema se enfrente a mayores presiones.

Se espera que este sistema sea tecnológicamente neutro, lo que permitirá la participación de activos de generación de energía, instalaciones de almacenamiento de energía y proveedores de respuesta a la demanda.

Según las autoridades, el objetivo es garantizar la disponibilidad de electricidad suficiente durante los períodos críticos, manteniendo al mismo tiempo los costes para los hogares y las empresas lo más bajos posible.

Esta medida forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la seguridad energética del país, en un momento en que Portugal acelera su transición hacia las energías renovables, ya que la generación de estas representa ahora una parte significativa del mix eléctrico nacional, y las autoridades subrayan que una capacidad de reserva fiable sigue siendo esencial cuando la generación dependiente de las condiciones meteorológicas no puede satisfacer la demanda.

Esta evaluación estableció un estándar de fiabilidad de 1,46 horas al año, lo que representa el nivel máximo aceptable de riesgo de suministro, ya que el valor de referencia se calculó utilizando metodologías europeas y se basó en consultas con consumidores y empresas.

«Portugal es ahora uno de los países líderes de Europa en generación de electricidad renovable», afirmó Maria da Graça Carvalho, ministra de Medio Ambiente y Energía. «Garantizar la disponibilidad de energía en todo momento es la otra cara de esa ambición».

Aprobación del mecanismo

El Gobierno iniciará ahora el proceso de notificación previa ante la Comisión Europea, lo que supone el primer paso para obtener la aprobación del mecanismo con arreglo a las normas de la UE en materia de ayudas estatales y del mercado energético.

Según el Ministerio de Medio Ambiente y Energía, las conversaciones con Bruselas se centrarán en garantizar que el programa siga siendo competitivo y abierto a una amplia gama de soluciones tecnológicas.

«Estamos desarrollando este mecanismo de forma seria y sostenible, garantizando el menor coste posible para las familias y las empresas, al tiempo que damos los pasos necesarios con la Comisión Europea», explicó Carvalho. «No nos limitamos a hacer anuncios, sino que estamos tomando decisiones y poniéndolas en práctica».

Además del mecanismo de capacidad propuesto, el Gobierno está llevando a cabo varias medidas complementarias destinadas a reforzar la fiabilidad del sistema, entre las que se incluyen la inversión en centrales eléctricas de ciclo combinado de gas natural, la ampliación de la capacidad de almacenamiento de energía, una subasta prevista para 750 MVA de almacenamiento en baterías, así como proyectos de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo y un mayor uso de la gestión de la demanda.