El estudio ha sido elaborado por un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oporto (FCUP) y de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad de Coimbra (FLUC), y advierte de la necesidad de reducir la impermeabilidad del suelo y seleccionar especies más eficaces ante el cambio climático.
Situaciones preocupantes
«Identificamos situaciones muy preocupantes, como la de la avenida principal de la ciudad, donde se construyó un BRT (Bus Rapid Transit). Cuando medimos las temperaturas en septiembre de 2025, registramos unos 25 °C [grados Celsius] en el jardín y valores superiores a los 50 °C en la zona pavimentada de la parada de autobús», destacó José Miguel Lameiras, profesor de la FCUP y uno de los autores del estudio.
En un comunicado enviado a la agencia de noticias Lusa, la FCUP explicó que los investigadores compararon zonas boscosas, más permeables, con zonas más densas e impermeables, utilizando mediciones de temperatura y humedad obtenidas mediante sensores móviles y fijos, así como mediante drones equipados con cámaras térmicas.
Los investigadores, añadieron, también descubrieron que, en algunos patios de colegio, a pesar de la presencia de árboles, «el efecto refrescante era prácticamente inexistente, porque las especies no eran adecuadas y los niveles de agua subterránea (cantidad de agua en el suelo) eran muy bajos».
«Tenemos resultados bastante claros. Las especies asociadas a los entornos ribereños, como los álamos, los sauces y los fresnos, demuestran un potencial de enfriamiento muy elevado», afirmó José Miguel Lameiras.
Combinar la plantación con la gestión del agua
Según los autores del estudio, es necesario combinar la plantación con estrategias de gestión del agua y la permeabilidad del suelo.
«Si seguimos impermeabilizando la ciudad, los niveles freáticos descenderán y los árboles ya no dispondrán de agua suficiente para actuar como elementos de refrigeración urbana», advirtieron.
Los resultados publicados proceden de una serie de investigaciones llevadas a cabo durante los últimos siete años, y la elección de la ciudad de Coimbra no fue casual.
Registros climáticos
«Coimbra cuenta con décadas de registros climáticos, lo que nos proporciona una base de datos muy rica. Además, presenta una gran diversidad de situaciones urbanas: zonas históricas densamente pobladas, zonas ribereñas, amplios espacios verdes y barrios más recientes. Esta heterogeneidad nos permite estudiar diferentes fenómenos de climatología urbana», explicó el profesor de Geografía de la FLUC y director del estudio, António Rochette Cordeiro.
Los investigadores están preparando una publicación que recopila varias décadas de datos sobre la relación entre la morfología urbana, la estructura verde y el comportamiento térmico de la ciudad de Coimbra.
El objetivo es publicar estas conclusiones en un libro a finales de año y presentar los resultados en Coimbra, incluyendo propuestas concretas para mejorar el confort térmico urbano.
Según António Rochette Cordeiro, los métodos desarrollados «se están adaptando y aplicando actualmente al contexto urbano portugués».
Los investigadores pretenden aplicar esta metodología a otras ciudades de Portugal, como Oporto y Matosinhos, argumentando que es esencial actuar ante el cambio climático y las olas de calor, cada vez más frecuentes.
«Las ciudades con mayor cobertura arbórea son menos vulnerables. Por lo tanto, invertir en infraestructura verde y reducir las islas de calor es una medida importante para la adaptación al cambio climático y la salud pública», concluyeron.









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