El vídeo se grabó en un hotel de Playa de las Américas y muestra a la mujer caminando entre las filas de tumbonas junto a la piscina, retirando las toallas que se habían dejado para reservar las tumbonas.

El vídeo se difundió rápidamente por las redes sociales, y los espectadores se mostraron divididos sobre si sus acciones estaban justificadas o si debería haber dejado el asunto en manos del personal del hotel.

Muchos turistas reconocieron la situación de inmediato. En los complejos turísticos más concurridos, los huéspedes suelen colocar toallas en las tumbonas a primera hora de la mañana antes de volver a sus habitaciones, al desayuno o a otras actividades, dejando las tumbonas indisponibles a pesar de estar vacías durante largos periodos de tiempo.

Algunos usuarios de Internet elogiaron a la turista por plantar cara a lo que consideraban un comportamiento injusto, argumentando que las tumbonas sin usar no deberían quedar bloqueadas durante horas solo por unas toallas.

Otros criticaron la iniciativa, señalando que parecía haber otras tumbonas disponibles y sugiriendo que los huéspedes no deberían tomarse la justicia por su mano.

El vídeo ha llamado la atención porque la «reserva» de tumbonas sigue siendo uno de los motivos de frustración más habituales en los hoteles de los populares complejos turísticos del Mediterráneo y las Islas Canarias, especialmente durante los periodos de máxima afluencia en verano.

Los hoteles suelen intentar gestionar este problema de diferentes maneras. Algunos retiran las toallas de las tumbonas desocupadas tras un periodo de tiempo determinado, mientras que otros colocan carteles en los que se pide a los huéspedes que no reserven tumbonas a menos que las estén utilizando activamente.

Sin embargo, la aplicación de las normas varía de un hotel a otro, lo que significa que la práctica suele continuar a pesar de las normas o las advertencias.

El vídeo de Tenerife se ha difundido ampliamente no porque la situación sea inusual, sino porque plasma una tensión recurrente durante las vacaciones que muchos viajeros han experimentado en primera persona.

Para algunos espectadores, el vídeo fue una respuesta satisfactoria al comportamiento desconsiderado junto a la piscina. Para otros, fue un ejemplo de cómo un huésped agravó una situación que debería haber sido gestionada por la dirección del hotel.

En cualquier caso, el incidente ha puesto de relieve una vez más la batalla constante por las tumbonas en los complejos turísticos más concurridos durante la temporada de vacaciones de verano.