En declaraciones a la agencia de noticias Lusa, el comandante del Destacamento Territorial de la GNR en Vila Franca de Xira, el capitán Filipe Paulino, afirmó que el rescate tuvo lugar el martes en una parcela situada en la parroquia de Lousa, donde unos cobertizos «funcionaban a modo de perrera» y en los que se mantenía a los animales.
«Las pruebas recabadas apuntan a un hacinamiento en los cobertizos y no a la cría y posterior venta», precisó el responsable, añadiendo que la intervención de la GNR se produjo tras varias denuncias.
En un comunicado, la GNR afirma que, al llegar al lugar, los agentes constataron que los animales se encontraban «en un estado de salud debilitado, sin condiciones adecuadas de higiene, alimentación, agua, refugio y bienestar animal».
Prestación de asistencia sanitaria
Dadas las condiciones observadas, los perros fueron recogidos por el Centro Oficial de Recogida del municipio de Loures, donde se les prestó primeros auxilios. Dos de los animales, al encontrarse en peligro de muerte, fueron trasladados a una clínica veterinaria.
Según la GNR, durante la intervención se identificó a un hombre de 64 años y se levantó un atestado por los delitos de «maltrato a animales de compañía e incumplimiento de imposiciones, prohibiciones o interdicciones», y los hechos se pusieron en conocimiento del Juzgado de Loures.
El maltrato animal es un delito en Portugal
La GNR recuerda a la ciudadanía que el maltrato a los animales de compañía «constituye un delito» y reitera su compromiso de seguir desarrollando acciones de prevención, inspección e investigación para proteger a los animales de compañía y salvaguardar su bienestar.
El 23 de junio, una gran operación puesta en marcha en Amarante permitió identificar a una mujer por presunto maltrato animal y la retirada de más de 300 perros, que fueron entregados a asociaciones y refugios.









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