Este cambio forma parte del tan esperado acuerdo posterior al Brexit entre el Reino Unido y la Unión Europea, y se espera que transforme la vida cotidiana de miles de trabajadores transfronterizos, empresas y residentes a ambos lados de la frontera.

Alrededor de 15 000 personas cruzan cada día laborable entre España y Gibraltar, muchas de ellas procedentes de la vecina localidad española de La Línea de la Concepción, donde una parte importante de la economía local depende de los puestos de trabajo al otro lado de la frontera. Hasta ahora, los trabajadores que se desplazan diariamente se han enfrentado con frecuencia a largas colas, sobre todo durante las horas punta de la mañana y la tarde.

Con las nuevas disposiciones, las personas podrán desplazarse con mucha más libertad entre Gibraltar y España, lo que eliminará una fuente de trastornos que venía de lejos y reforzará los lazos económicos entre ambas comunidades.

Aunque los viajeros que lleguen a Gibraltar directamente desde países no pertenecientes al espacio Schengen, incluido el Reino Unido, seguirán siendo sometidos a controles de pasaporte en el aeropuerto y el puerto, se espera que el tráfico en la frontera terrestre con España sea considerablemente más fluido.

Un cambio histórico tras más de un siglo

La supresión de los controles fronterizos rutinarios supone uno de los mayores cambios desde que se estableció la frontera por primera vez en 1908. También supone un notable contraste con períodos anteriores de tensión, como el cierre de la frontera por parte del dictador español Francisco Franco entre 1969 y 1982, cuando familias, trabajadores y empresas quedaron separadas durante más de una década.

Tras la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea en 2016, la futura relación de Gibraltar con España se convirtió en uno de los aspectos más complejos de las negociaciones del Brexit. A diferencia de Gran Bretaña continental, Gibraltar votó de forma abrumadora a favor de permanecer en la UE, con un 96 % de los votantes a favor de mantener la pertenencia, lo que refleja los estrechos vínculos económicos del territorio con la vecina España.

Las empresas se preparan para el cambio

Se espera que las empresas locales se beneficien de una mayor facilidad de movimiento de clientes y trabajadores, y los comercios, restaurantes y operadores turísticos esperan que el acuerdo fomente la llegada de más visitantes.

Sin embargo, las nuevas disposiciones también introducen importantes cambios normativos. Gibraltar se alineará más estrechamente con partes del marco aduanero de la UE, lo que significa que las mercancías importadas se enfrentarán a requisitos administrativos adicionales y que las empresas deberán cumplir con determinadas normas europeas.

Uno de los cambios financieros más destacados es la introducción de un nuevo impuesto sobre las transacciones, que sustituirá al actual sistema de derechos de importación de Gibraltar. El impuesto comenzará en un 15 % y aumentará gradualmente hasta el 17 %, como parte del acuerdo diseñado para armonizar más estrechamente Gibraltar con las normas aduaneras de la UE.

Qué significa esto para los viajeros

Para la mayoría de los visitantes que viajan por tierra entre España y Gibraltar, el acuerdo debería suponer tiempos de espera más cortos y un paso fronterizo más fluido, especialmente durante los concurridos meses de verano.

Las autoridades de ambas partes han calificado el acuerdo como un hito que equilibra la seguridad fronteriza con una mayor facilidad para viajar y una cooperación económica más sólida, al tiempo que preserva el estatus constitucional de Gibraltar.

Aunque el acuerdo aún requiere la ratificación definitiva por parte de los parlamentos del Reino Unido y de la Unión Europea, los preparativos ya están en marcha, y se están desmantelando partes de la infraestructura fronteriza antes de la fecha prevista para su entrada en vigor.