La Ewingella americana atacó los tumores directamente y, al mismo tiempo, estimuló el sistema inmunitario, lo que dio lugar a una tasa de respuesta del 100 %. Los científicos afirman que estos hallazgos constituyen una prueba de concepto alentadora para el desarrollo de terapias contra el cáncer basadas en bacterias de origen natural.

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La bacteria se multiplicó en el interior del tejido tumoral, donde escasea el oxígeno, se acumuló principalmente en el cáncer y no colonizó los órganos sanos. Además, fue eliminada rápidamente del torrente sanguíneo sin signos de infección. Los investigadores esperan ahora comprobar si este enfoque podría funcionar contra otros tumores sólidos, como el cáncer de mama, el cáncer de páncreas y el melanoma, aunque los resultados siguen limitándose a ratones.