Su principal objetivo era destacar la necesidad de que todos se quedaran en casa siempre que fuera posible.

"El mensaje fundamental de las decisiones que hemos tomado, es resaltar la necesidad de que todos se queden en casa, como se hizo en marzo y abril", dijo el Primer Ministro.

Las normas para el confinamiento en general serán las mismas que se aplicaron en la primera fase, que se aplicaron de marzo a abril del año pasado. El único cambio importante para ello será que los niños podrán asistir a las escuelas, y todos los centros educativos estarán abiertos.

António Costa explicó que la posibilidad de cerrar las escuelas ha sido objeto de debate, pero el Ministro de Educación destacó que el envío de los estudiantes a sus hogares conllevará mayores riesgos que la propagación del virus de una generación de niños: "Mantendremos todos los establecimientos educativos en pleno funcionamiento", añadió.

En su mensaje también destacó que la vacuna contra el virus covid-19 había dado esperanzas a muchos de que seríamos capaces de superar la pandemia, pero que esto también había llevado a una relajación general por parte del pueblo portugués que, en su opinión, justificaba el regreso al confinamiento total. Añadió: "No debería haber fatiga al tratar de combatir la pandemia porque el dolor colectivo de tener más de 100 muertes al día en el país es sencillamente inaceptable", y añadió que el precio que estamos pagando es "insoportable".

El trabajo desde casa seguirá siendo obligatorio, sin embargo la gravedad de no seguir estas normas ha sido declarada por el Primer Ministro, quien añadió que habrá "multas muy graves" para aquellos que violen las normas de teletrabajo.

"Trabajar desde casa es realmente obligatorio siempre que sea posible. Para asegurar el cumplimiento de esta obligación, consideramos que una violación de esto es muy grave y resultará en multas. Como señal a la población sobre la gravedad de este asunto pedimos a cada individuo que sea responsable y todas las multas previstas por violación de la pandemia se duplican", dijo el primer ministro.

Para los que no pueden trabajar desde su casa, António Costa ha asegurado que el régimen de despido simplificado será automático para todos los negocios que se vean obligados a cerrar y para garantizar el apoyo a todos los afectados. Añadió que simpatizaba con las personas que pierden su vida social y sus libertades, pero añadió que "la vida no tiene precio" y el precio que el país tiene que pagar ahora es porque la pandemia es "insoportable".

"Hemos llegado a un punto en el que no es posible dudar sobre lo que hay que hacer", continuó António Costa, afirmando que "luchamos colectivamente para evitar lo que estamos decidiendo hoy. Empezamos a tomar las primeras medidas el 15 de septiembre y fuimos adaptando las medidas de acuerdo con la evolución de la pandemia. Tiramos del freno de mano para el año nuevo. El costo de la vida humana no tiene precio y hemos llegado a un punto en el que no es posible dudar en relación con lo que hay que hacer", explicó.

Todos los negocios que se cerraron en el primer confinamiento volverán a cerrar, esto incluirá peluquerías y gimnasios, con restaurantes que sólo podrán ofrecer opciones para llevar. Los supermercados y las farmacias permanecerán abiertos con restricciones en el número de personas que pueden entrar.

El Primer Ministro dejó claro que en general las reglas de cierre serán las mismas que durante marzo y abril, con la excepción de las escuelas.

Las nuevas reglas de cierre entrarán en vigor para todo el país a partir del viernes 15 de enero.