Las orquídeas son una familia diversa y extendida de plantas con flores, cuyo nombre científico es Orchidaceae. Con más de 25.000 especies, las orquídeas pueden ser muy diferentes entre sí, y su tamaño varía desde orquídeas muy diminutas hasta grandes flores.

De hecho, hay orquídeas con diferentes colores, formas e incluso olores, que pueden crecer en hábitats tropicales, entre otros. Algunas son silvestres, a otras les gusta estar en el interior; en este artículo nos centraremos en las orquídeas de interior.

Un bonito pasatiempo

Cultivar orquídeas puede ser una forma de calmar la mente, de relajarse tras un día de trabajo y un ejercicio de paciencia y contemplación, porque las orquídeas tardan mucho en crecer, pero te alegrarás cada vez que empiece a crecer una nueva raíz.

Por eso, disfrutar y contemplar todas estas especies lleva a muchas personas a convertirlo en un hobby. Cultivar una orquídea y observarla te dará una buena sensación de logro como cultivador de plantas.

Y lo que al principio puede empezar como un simple pasatiempo, puede evaluarse rápidamente hasta convertirse en un coleccionista de orquídeas, expandiendo sus orquídeas más allá de su espacio interior hasta el jardín. Y sin embargo, puede empezar a ser un poco raro tener todas esas flores - créame cuando digo que esto se vuelve adictivo.

Sin embargo, la forma de tratarlas es muy específica y hay que tener mucho cuidado. Cuando compras una orquídea en una floristería, tienes que prestar atención, porque si no pueden morir antes sin que sepas lo que estás haciendo mal.

Aquí tienes algunas ideas para cuidar tus plantas, pero ten en cuenta que hay muchas especies y lo que se aplica a una especie puede no aplicarse a otra. En este caso, estos consejos se aplican a la phalaenopsis, una de las plantas de interior más comunes.

Seis consejos para tener orquídeas sanas

El cuidado de una orquídea puede ser tan difícil como fácil: depende de sus conocimientos y de su suerte. Por lo general, el primer error es regarla con demasiada frecuencia. Las orquídeas necesitan poca agua, pero no hay que dejar que se sequen. Tiene que ser en la cantidad perfecta.

1- Si tienes una phalaenopsis, ¡no escondas las raíces! Necesitan la luz del sol (pero no directa), les va bien la luz indirecta, y no pueden estar en una maceta opaca, sino morirán más rápido - la maceta tiene que ser transparente para que las raíces reciban la luz indirecta del sol.

2- En esta etapa, te preguntarás dónde colocar la flor. La respuesta es: en cualquier lugar donde pueda haber luz solar indirecta. Así, si sales de casa por la mañana y sólo vuelves por la tarde, elige bien dónde vas a poner la planta, ya que no pueden pasar todo el día a oscuras.

3- Al sacarlas de la maceta al comprar una nueva, verás que hay un espacio donde las raíces se compactan en la tierra. Tal vez no entiendas bien lo que digo, pero si intentas sacarla de la maceta, verás que tal vez en la tierra las raíces están compactadas y hay que aflojarlas, si eso ocurre empezarán a pudrirse ya que necesitan mucho la luz del sol y no pueden estar tanto tiempo mojadas. Además, cuando cambies la maceta, no olvides que están encantadas de crecer en sustrato de corteza de orquídea.

4- Como ya sabrás, el exceso de riego mata, por lo que proporcionar el nivel de agua adecuado es fundamental. Entonces, ¿cómo sabemos cuándo estamos proporcionando un nivel adecuado de agua? Esto es muy sencillo. Aunque depende del tipo de suelo, del clima, de la estación del año, entre otros muchos factores, este consejo es genial: basta con echar un vistazo a las raíces y ver si están verdes, si la respuesta es afirmativa, no hay que dar más agua. Pero si se volvieron blancas o grises, es hora de regar. Sin embargo, si no es una phalaenopsis, o cualquier otro tipo en el que se puedan ver las raíces, siempre puedes meter el dedo en la tierra y sentir si sigue húmeda desde el último riego. Si es así, déjalo, si no es el momento de regar. La clave es dejar que se sequen entre riegos.

5- Antes de cortar el tallo de una orquídea, esteriliza las tijeras con fuego y repite el proceso antes de manipular otra orquídea para evitar la transmisión de enfermedades. Además, pon canela en el lugar del corte cada vez que cortes un tallo, es como poner un esparadrapo y cura las heridas.

6- Si aparece un hongo, no desesperes, pero tampoco te quedes inerte. Actúa rápido e infórmate con los expertos en plantas sobre qué "veneno" aplicar para matar al insecto antes de que ataque a la planta.