Las tasas por exceso de equipaje ya son habituales para los viajeros de avión. Una bolsa con sobrepeso o una mochila un poco grande pueden suponer un coste adicional. Pero lo que hasta ahora sólo se aplicaba al equipaje empieza a extenderse a quienes lo transportan.
Según Executive Digest, un sitio web especializado en economía y noticias internacionales, varias aerolíneas están introduciendo el pesaje de los pasajeros antes de embarcar. La práctica, que tiene una justificación técnica, consiste en garantizar el equilibrio y la seguridad del avión.
Cape Air, una aerolínea regional de Estados Unidos que opera pequeños aviones Cessna 402 con capacidad para nueve pasajeros, es una de las que ya aplica esta medida. En estas aeronaves, cada kilogramo marca la diferencia.
El peso total, que incluye pasajeros, equipaje facturado y equipaje de mano, determina el centro de gravedad y la estabilidad de la aeronave.
Según la misma fuente, antes de embarcar, los pasajeros deben declarar su peso o subir a la báscula. El objetivo no es avergonzar, sino permitir a la tripulación distribuir correctamente la carga.
Si el peso se concentra en la parte trasera, por ejemplo, el avión puede tener dificultades para despegar o mantener la estabilidad durante el vuelo.
Antiguos pilotos de Cape Air recuerdan que "la honestidad puede salvar vidas". El cálculo es riguroso e incluye hasta bebés y maletas pequeñas. Un error de apenas unos kilos puede alterar el equilibrio del avión y comprometer la seguridad a bordo.
Grandes compañías aéreas
Los pasajeros de vuelos internacionales no tienen que preocuparse por ahora. Compañías como Finnair, Air New Zealand, Korean Air y Bangkok Airways también pesan a los pasajeros, pero sólo de forma anónima y con fines estadísticos.
Según Executive Digest, los datos recogidos se utilizan para ajustar los cálculos de combustible y distribución del peso, sin repercusión directa en el cliente. El objetivo es aumentar la eficacia y la seguridad operativa, no cobrar más.
Por ahora, compañías de bajo coste como Ryanair y Eurowings aún no aplican este método. Aun así, crece el temor entre algunos viajeros de que el "peso del pasajero" pueda convertirse algún día en una nueva tasa.








