La luna cuelga baja sobre el Algarve esta noche, su curva suave y brillante resplandece como una sonrisa tranquila, casi como si estuviera reflexionando sobre las últimas semanas de fuertes e implacables tormentas. Suaves ondulaciones cruzan el océano como si compartiera un secreto con las olas, posiblemente para mantener la calma y el equilibrio al menos durante un breve respiro. Hay una calidez en su expresión, una suave calma que hace que toda la costa algarvía se sienta abrazada y en paz tras las fuertes tormentas recientes.