Según la publicación "Estadísticas Sanitarias", difundida con motivo del Día Mundial de la Salud, se produjo un aumento de 1,8 puntos porcentuales (p.p.) respecto al año anterior, siendo más evidente entre los hombres de 16 a 64 años y las mujeres de 65 o más años.

Los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida y Renta (ICOR) 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que la prevalencia es más frecuente en mujeres (47,6%) que en hombres (40,2%) y afecta el doble a la población mayor: el 69,7% de los mayores de 65 años, frente al 33,9% en la población menor de esa edad.

Jubilados

Los jubilados son los más afectados (70,3%), seguidos de los parados (43,3%) y de la población ocupada (32,5%). A nivel regional, Madeira registra la mayor prevalencia (47,5%) y el Algarve la menor (38,5%), siendo la única región por debajo del 40%.

Según el INE, la proporción de personas que declaran tener una enfermedad crónica o un problema de salud prolongado es considerablemente inferior para la población con estudios secundarios completos (31,5%) o superiores (32,5%), en comparación con la población con estudios básicos (54,5%) y, sobre todo, con la población sin ningún nivel de estudios completo (78,5%).

En cuanto a las limitaciones en las actividades cotidianas, el 23,8% de la población reporta alguna restricción, con un 4,8% de casos severos. Las mujeres (27,2%) y los ancianos (47,5%) declaran más limitaciones.

Diferencia de edad

La diferencia de edad es más evidente en las limitaciones graves: 11,4% entre los mayores de 65 años, frente al 2,1% entre los más jóvenes.

Los datos indican que el nivel de estudios también influye: sólo el 11,2% de las personas con estudios superiores y el 13,1% de las que completaron la enseñanza secundaria declararon limitaciones, frente al 33,2% con estudios básicos y el 63,3% sin estudios.

Entre la población activa, el 11,5% declara limitaciones, frente al 23,9% de los parados, el 27,2% de los inactivos no jubilados y el 47,9% de los jubilados.

En el contexto europeo, Portugal registró en 2024 la tercera mayor proporción de población con enfermedades crónicas o problemas de salud prolongados de la UE-27, y uno de los siete Estados miembros con una proporción superior al 40%.

La esperanza de vida al nacer en Portugal se estimaba en 82,5 años en 2023 (85,3 años para las mujeres y 79,5 años para los hombres).

"Considerando la información relativa a la existencia de limitaciones debidas a problemas de salud, la estimación de años de vida saludable al nacer era de

59,6 años para el total de la población, y menor para las mujeres (58,3 años) que para los hombres (61 años)", subraya el INE (Instituto Nacional de Estadística).