El monumento "Homenagem ao Tejo", que ocupa un lugar destacado en la Avenida da Liberdade, es un homenaje materializado al río que define el alma de Portugal. Inaugurado en 1960 para celebrar el centenario de la homónima "liberación" de la avenida, cuenta con una gran estatua que simboliza el nacimiento del río. Y una larga cuenca que imita su longitud. El río Tajo es el más largo de toda la Península Ibérica. Se extiende a lo largo de más de 1.000 kilómetros.
El Tajo, como se llama el río en portugués, es el arquitecto silencioso de Lisboa. Sin su presencia, quizá la propia Lisboa no existiría. Conocido por sus reflejos dorados, el río es a la vez un santuario ecológico vital para los flamencos y un motor del comercio internacional. Al trasladar esta imaginería marítima al sofisticado centro de la ciudad. Esta obra "homagem" nos recuerda que el Tajo es una verdadera fundación. Nos invita a contemplar el legado perdurable del río. Desde los romanos y los árabes hasta nuestros días, mientras fluye hacia el Océano Atlántico.

