La nueva conexión unirá Cedillo, en la provincia española de Cáceres, con Montalvão, cerca de Nisa (Portugal), creando una ruta más directa entre Lisboa y Madrid. Las autoridades estiman que el puente podría reducir algunos trayectos entre 85 y 100 kilómetros, al eliminar la necesidad de dar largos rodeos por pequeñas carreteras sinuosas.

La estructura, que tendrá una luz de unos 160 metros, se está desarrollando teniendo en cuenta la protección del medio ambiente debido a su ubicación dentro del Parque Natural del Tajo Internacional. Los ingenieros han diseñado el puente sin apoyos colocados en el propio río, en un esfuerzo por minimizar la perturbación de la fauna local y los ecosistemas circundantes.

Los Gobiernos español y portugués han invertido más de 24 millones de euros en el proyecto, que también incluirá zonas reservadas para peatones y ciclistas.

Para los residentes próximos a la frontera, se espera que el proyecto mejore drásticamente los desplazamientos cotidianos entre comunidades vecinas que históricamente han tenido conexiones limitadas y largos tiempos de conducción.

Las autoridades también creen que el nuevo paso podría reforzar el turismo, la logística y el comercio entre los dos países al mejorar las conexiones de transporte regionales y reducir los plazos de entrega para las empresas que operan a través de la frontera.

Se prevé que las obras continúen en los próximos años y que el puente se inaugure en 2028.