«Portugal se encuentra en una situación económica más favorable que la media de la Unión Europea», destacó Luís Montenegro en el discurso que pronunció durante la presentación de una inversión de 400 millones de euros en la mina de Aljustrel, en el distrito de Beja.

Salud financiera

Y continuó: «Portugal goza de una salud financiera que, no hay que avergonzarse de decirlo, porque es realmente cierto, hace que cualquier economía de la Unión Europea se sonroje de envidia».

«No hay ni una sola que pueda decir que le va mejor que a nosotros», afirmó Luís Montenegro, aunque «hay algunas a las que les va tan bien como a nosotros», subrayó, al considerar que Portugal se encuentra «a la vanguardia» de Europa en términos financieros y económicos.

Valentía para cambiar

Con los ministros de Economía y Cohesión Territorial y de Medio Ambiente y Energía entre el público, el primer ministro defendió que el país «debe tener el valor de cambiar algunas cosas y de hacer frente, a menudo, a las voces del pesimismo y a la reticencia de quienes no se atreven».

Portugal «a menudo tiene que enfrentarse a la inmovilidad de quienes fingen querer cambiar muchas cosas, pero, al fin y al cabo, quieren que todo siga igual y que todo se quede en el mismo sitio», subrayó.

En un discurso de 25 minutos, el jefe del Gobierno respondió al presidente del consejo de administración de la empresa titular de la concesión de la mina de Aljustrel, Humberto Costa Leite, quien, en su intervención, pidió menos burocracia en los trámites.

Estrategia de recursos geológicos

«Estamos avanzando en una estrategia de recursos geológicos que tiene como piedra angular la simplificación administrativa», señaló, subrayando que el objetivo es lograr «una mayor coordinación entre todos los actores».

Montenegro argumentó que los trámites deben ser «rápidos y ágiles» para que «quien toma las decisiones pueda disponer de todos los elementos y de la fiabilidad de la inversión que realiza», ya sea en la prospección o, posteriormente, en el desarrollo del proyecto.

«Cuando tengan que decir que no, deben hacerlo lo antes posible, y cuando tengan que decir que sí, también deben hacerlo lo antes posible», afirmó.

El primer ministro reiteró que el Gobierno ha declarado «la guerra a la burocracia y al exceso de regulación», así como a quienes «piensan que su departamento es el único que existe y a quienes creen que el interés de su departamento prevalece sobre el interés general».

«Declaramos la guerra a todo eso, incluso dentro del Gobierno, de las estructuras gubernamentales y de la administración pública, y quienes, dentro de la administración pública, no lo entiendan quedarán al margen», añadió.