Tras los terremotos ocurridos en Venezuela, se ha reavivado el debate sobre la protección antisísmica, sobre todo porque Portugal se encuentra en una zona de alto riesgo sísmico. En este sentido, la Asociación Portuguesa de Aseguradoras (APS) advierte de la vulnerabilidad de las familias portuguesas en caso de que una catástrofe azote el país.
Según la revista Sábado, la APS estima que solo el 19 % de los hogares cuenta con un seguro contra terremotos, y que en 2025 la situación apenas habrá cambiado con respecto a los datos anteriores. Por lo tanto, en caso de terremoto, pocos propietarios en Portugal recibirían una indemnización. La falta de un seguro contra terremotos significa que, en caso de un terremoto devastador, la población dependería de fondos públicos que difícilmente cubrirían todos los gastos derivados.
La APS subraya así la necesidad de «mejorar la información» sobre los riesgos sísmicos y de sensibilizar a los ciudadanos y a las empresas sobre la importancia de proteger sus activos inmobiliarios. La asociación también propone soluciones para facilitar el acceso a estas pólizas de seguro mediante «mecanismos estructurados de reparto de riesgos», que podrían incluir un fondo nacional para catástrofes.
La misma fuente señala además que, desde Lisboa hacia el sur, el riesgo de terremotos es elevado debido a la presencia de fallas tectónicas aún activas, que pueden provocar temblores significativos.









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