Portugal ha seguido mejorando sus resultados en materia de innovación, alcanzando el 93,2 % de la media de la Unión Europea en 2026, según el último Cuadro de Indicadores de Innovación Europeo publicado por la Comisión Europea.
El país sigue clasificado como «innovador moderado», pero ha reforzado su posición gracias a un progreso sostenido en materia de investigación, digitalización e inversión pública.
Portugal ocupa ahora el puesto 15 entre los Estados miembros de la UE y el 19 si se incluyen en la comparación los países vecinos, según Executive Digest.
El informe muestra que Portugal está por encima de la media de los países de la categoría de «innovadores moderados», que en conjunto alcanzan el 86,4 % de la media de la UE.
Progreso constante desde 2019
El rendimiento de Portugal en materia de innovación ha aumentado en 13 puntos porcentuales desde 2019, superando la mejora media de la Unión Europea, que fue de 11,6 puntos porcentuales durante el mismo período. En comparación con 2025, el país también registró un nuevo aumento de 1,4 puntos porcentuales.
Uno de los puntos fuertes de Portugal sigue siendo el apoyo público a la investigación y el desarrollo empresarial. Según la Comisión Europea, esta sigue siendo una de las principales ventajas del país, y se prevé que Portugal ocupe el primer puesto de la UE-27 en este indicador durante 2026.
La investigación científica también sigue obteniendo buenos resultados. El informe destaca el crecimiento de las copublicaciones científicas internacionales y la capacidad de Portugal para atraer a doctorandos extranjeros, lo que refuerza la capacidad de investigación del país y la colaboración internacional.
La investigación y la digitalización impulsan el crecimiento
La digitalización sigue siendo otro punto fuerte. Portugal ocupa el octavo puesto en la Unión Europea en cuanto a rendimiento digital, aunque la Comisión señala que las empresas han tardado más en adoptar tecnologías avanzadas como la computación en la nube y la inteligencia artificial.
A pesar de estas mejoras, el informe identifica varias debilidades estructurales que siguen afectando a la capacidad de innovación del país.
La inversión privada sigue siendo uno de los mayores retos, ya que las empresas portuguesas destinan una cantidad relativamente baja a innovación por empleado. La Comisión afirma que esto refleja una brecha persistente entre el fuerte apoyo de las políticas públicas y la capacidad de las empresas para aumentar la inversión en innovación a mayor escala.
La productividad sigue siendo un reto
El impacto económico de la innovación ha mejorado, sobre todo gracias al aumento de las ventas de productos y servicios innovadores, lo que sugiere que la innovación está adquiriendo un mayor valor comercial para las empresas portuguesas.
Sin embargo, el crecimiento del empleo vinculado a la innovación sigue por debajo de los niveles de 2019, lo que indica que los mejores resultados comerciales aún no se han traducido en una creación significativa de empleo.
La productividad laboral también sigue lastrando la competitividad global de Portugal. Aunque el rendimiento medioambiental ha mejorado, la Comisión señala que la productividad sigue estando por debajo de la media de la UE, debido en gran medida a la escasa productividad laboral.
La Comisión Europea concluye que Portugal avanza en una dirección positiva, respaldado por la inversión en ciencia, investigación y transformación digital. No obstante, señala que los progresos futuros dependerán de que las empresas logren convertir con mayor éxito el conocimiento, la investigación y la innovación en nuevos productos, crecimiento empresarial y competitividad económica a largo plazo.









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